DebateAndino
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En el marco del desarrollo sostenible de la energía renovable, un investigador español ha logrado innovar en la tecnología para generar electricidad a partir del movimiento de las corrientes marinas. Francisco Huera, del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad Rovira i Virgili, ha creado un dispositivo experimental que aprovecha el fenómeno de vibraciones inducidas por flujo en el agua.
Este sistema consiste en un cilindro suspendido de un eje que oscila como un péndulo bajo la acción de las corrientes marinas. La oscilación mecánica se transmite a un sistema de conversión situado fuera del agua, donde se transforma en energía eléctrica mediante mecanismos convencionales de generación.
La propuesta se centra en minimizar la cantidad de componentes expuestos al medio marino, lo que reduce problemas como la corrosión, la bioincrustación y el desgaste prematuro. Además, las tareas de mantenimiento pueden realizarse fuera del entorno submarino con menor complejidad técnica y menos periodos de inactividad.
Los ensayos se llevaron a cabo en un canal hidráulico del laboratorio de interacción fluido-estructura de la universidad catalana, donde el cilindro se expuso a corrientes controladas. Los resultados mostraron coeficientes de potencia cercanos al 15%, una cifra coherente con otros sistemas basados en vibraciones inducidas por flujo.
Aunque esta eficiencia es inferior a la de las turbinas oceánicas bien diseñadas, el valor se obtiene con una arquitectura notablemente más simple. Desde el punto de vista de la ingeniería, el rendimiento del sistema no se evalúa solo en términos de eficiencia máxima, sino en el equilibrio entre producción, fiabilidad y facilidad de operación.
Este péndulo que genera energía tiene un potencial para ser utilizado en corrientes de origen mareomotriz, ríos con caudal suficiente sin necesidad de presas ni desvíos, y hasta para el aprovechamiento del viento. La investigación actual se centra en optimizar la extracción de energía y estudiar la interacción entre múltiples dispositivos para aumentar la producción por unidad de superficie.
Además, este sistema representa un cambio conceptual en cómo se percibe un fenómeno históricamente visto como un problema estructural. Ahora, se plantea como un recurso energético que puede ser aprovechado con arquitecturas más simples y sostenibles.
Este sistema consiste en un cilindro suspendido de un eje que oscila como un péndulo bajo la acción de las corrientes marinas. La oscilación mecánica se transmite a un sistema de conversión situado fuera del agua, donde se transforma en energía eléctrica mediante mecanismos convencionales de generación.
La propuesta se centra en minimizar la cantidad de componentes expuestos al medio marino, lo que reduce problemas como la corrosión, la bioincrustación y el desgaste prematuro. Además, las tareas de mantenimiento pueden realizarse fuera del entorno submarino con menor complejidad técnica y menos periodos de inactividad.
Los ensayos se llevaron a cabo en un canal hidráulico del laboratorio de interacción fluido-estructura de la universidad catalana, donde el cilindro se expuso a corrientes controladas. Los resultados mostraron coeficientes de potencia cercanos al 15%, una cifra coherente con otros sistemas basados en vibraciones inducidas por flujo.
Aunque esta eficiencia es inferior a la de las turbinas oceánicas bien diseñadas, el valor se obtiene con una arquitectura notablemente más simple. Desde el punto de vista de la ingeniería, el rendimiento del sistema no se evalúa solo en términos de eficiencia máxima, sino en el equilibrio entre producción, fiabilidad y facilidad de operación.
Este péndulo que genera energía tiene un potencial para ser utilizado en corrientes de origen mareomotriz, ríos con caudal suficiente sin necesidad de presas ni desvíos, y hasta para el aprovechamiento del viento. La investigación actual se centra en optimizar la extracción de energía y estudiar la interacción entre múltiples dispositivos para aumentar la producción por unidad de superficie.
Además, este sistema representa un cambio conceptual en cómo se percibe un fenómeno históricamente visto como un problema estructural. Ahora, se plantea como un recurso energético que puede ser aprovechado con arquitecturas más simples y sostenibles.