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La Región de Murcia se encuentra en el umbral del colapso debido a la planificación y la inversión pública del Consorcio de Extinción de Incendios y Salvamento. El modelo de financiación es insostenible y ha llevado años debilitando al servicio público.
El parque móvil está deteriorándose, con vehículos que superan los 25 años de antigüedad en algunos municipios. La estructura del Consorcio se divide en tres niveles: Parques de Área, Zona y Locales. Los Parques de Área cuentan con nueve bomberos por turno, mientras que los Parques de Zona tienen cinco efectivos. En los parques locales solo hay tres o cuatro profesionales por guardia.
El propio Consorcio carece de protocolos operativos reales para incendios, accidentes de tráfico, inundaciones u otros rescates. Los equipos de protección individual se están rellenando con compresores caducados desde hace más de dos años. La gestión del Consorcio es desorganizada y opaca.
El Acuerdo Marco que regula las condiciones laborales lleva bloqueado desde 2010 y no ha sido actualizado. El Ejecutivo regional se comprometió públicamente a crear nuevas plazas de bombero en 2022, pero la última convocatoria contempla solo 48 plazas.
La situación es grave y los bomberos están exhaustos. La sobrecarga laboral es un problema importante, con horas extraordinarias que acumulan hasta 96 horas al mes. El modelo de financiación del Consorcio no permite una mejora en las condiciones laborales.
Los parques de bomberos carecen de medios técnicos y materiales. Las instalaciones están en mal estado y hay problemas de salubridad. La planificación real es inexistente y los programas de formación continua no se cumplen.
El Consorcio se enfrenta a una situación de abandono y la falta de inversión pública ha llevado a un colapso del servicio público. Los bomberos siguen saliendo debido a su vocación, responsabilidad y compromiso con la ciudadanía, pero es evidente que la respuesta es una mejora en las condiciones laborales y la planificación real.
El parque móvil está deteriorándose, con vehículos que superan los 25 años de antigüedad en algunos municipios. La estructura del Consorcio se divide en tres niveles: Parques de Área, Zona y Locales. Los Parques de Área cuentan con nueve bomberos por turno, mientras que los Parques de Zona tienen cinco efectivos. En los parques locales solo hay tres o cuatro profesionales por guardia.
El propio Consorcio carece de protocolos operativos reales para incendios, accidentes de tráfico, inundaciones u otros rescates. Los equipos de protección individual se están rellenando con compresores caducados desde hace más de dos años. La gestión del Consorcio es desorganizada y opaca.
El Acuerdo Marco que regula las condiciones laborales lleva bloqueado desde 2010 y no ha sido actualizado. El Ejecutivo regional se comprometió públicamente a crear nuevas plazas de bombero en 2022, pero la última convocatoria contempla solo 48 plazas.
La situación es grave y los bomberos están exhaustos. La sobrecarga laboral es un problema importante, con horas extraordinarias que acumulan hasta 96 horas al mes. El modelo de financiación del Consorcio no permite una mejora en las condiciones laborales.
Los parques de bomberos carecen de medios técnicos y materiales. Las instalaciones están en mal estado y hay problemas de salubridad. La planificación real es inexistente y los programas de formación continua no se cumplen.
El Consorcio se enfrenta a una situación de abandono y la falta de inversión pública ha llevado a un colapso del servicio público. Los bomberos siguen saliendo debido a su vocación, responsabilidad y compromiso con la ciudadanía, pero es evidente que la respuesta es una mejora en las condiciones laborales y la planificación real.