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Baltasar Garzón se muestra escéptico ante la posibilidad de que su caso contra Álvaro García Ortiz llegue al comité de Derechos Humanos de la ONU, y allí pueda desmontar la sentencia que lo condenó. Según el ex fiscal general, si eso sucede, dirá que es una "condena parcial y un juicio arbitrario".
Garzón sostiene que las autoridades españolas están tratando de "acallar la posibilidad de que la Fiscalía emita desmentidos" si se ve atacada. En otras palabras, el poder judicial español se está utilizando para justificar la condena del ex fiscal general y evitar cualquier crítica a su procedimiento.
En este sentido, Garzón ha abierto un expediente en el Tribunal Supremo, y luego podría llegar al Constitucional y al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Si no resuelve el caso, se puede llevar ante el comité de Derechos Humanos de la ONU, donde se puede pedir una "reparación efectiva" para los derechos violados.
Garzón también ha denunciado siete motivos de nulidad de su sentencia, y ha asegurado que la justicia en España sigue siendo "instrumentalizada con fines políticos". El exmagistrado sostiene que el sistema judicial español está influenciado por la extrema derecha y que esto se traduce en condenas injustas.
En este contexto, Garzón ha acusado a los jueces y fiscales de España de ser "de extrema derecha" y de estar "instrumentalizados con fines políticos". El ex fiscal general también ha expresado su descontento con el hecho de que se le haya denegado la posibilidad de regresar a la carrera judicial, lo que según él fue un error.
El caso de Álvaro García Ortiz se ha desarrollado en relación con las maniobras y los bulos que realizaron Miguel Ángel Rodríguez para intentar "pinchar" la exclusiva de elDiario.es que desestabilizó la carrera política de su jefa, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Según Garzón, el caso se ha desarrollado en un marco de "dictadura de Franco" y de "fascismo".
En general, Baltasar Garzón sostiene que el futuro de España está a la vuelta de la esquina y que hay una encrucijada difícil por la que pasar. Asegura que vivimos en un momento del miedo al futuro y en un marco de "anomia" que se debe a la influencia del poder económico.
En resumen, Garzón ha abierto un expediente en el Tribunal Supremo para desmontar su sentencia y ha expresado su descontento con el sistema judicial español. Asegura que hay una corrupción y una instrumentalización del poder que se traduce en condenas injustas y que la justicia en España sigue siendo "instrumentalizada con fines políticos".
Garzón sostiene que las autoridades españolas están tratando de "acallar la posibilidad de que la Fiscalía emita desmentidos" si se ve atacada. En otras palabras, el poder judicial español se está utilizando para justificar la condena del ex fiscal general y evitar cualquier crítica a su procedimiento.
En este sentido, Garzón ha abierto un expediente en el Tribunal Supremo, y luego podría llegar al Constitucional y al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Si no resuelve el caso, se puede llevar ante el comité de Derechos Humanos de la ONU, donde se puede pedir una "reparación efectiva" para los derechos violados.
Garzón también ha denunciado siete motivos de nulidad de su sentencia, y ha asegurado que la justicia en España sigue siendo "instrumentalizada con fines políticos". El exmagistrado sostiene que el sistema judicial español está influenciado por la extrema derecha y que esto se traduce en condenas injustas.
En este contexto, Garzón ha acusado a los jueces y fiscales de España de ser "de extrema derecha" y de estar "instrumentalizados con fines políticos". El ex fiscal general también ha expresado su descontento con el hecho de que se le haya denegado la posibilidad de regresar a la carrera judicial, lo que según él fue un error.
El caso de Álvaro García Ortiz se ha desarrollado en relación con las maniobras y los bulos que realizaron Miguel Ángel Rodríguez para intentar "pinchar" la exclusiva de elDiario.es que desestabilizó la carrera política de su jefa, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Según Garzón, el caso se ha desarrollado en un marco de "dictadura de Franco" y de "fascismo".
En general, Baltasar Garzón sostiene que el futuro de España está a la vuelta de la esquina y que hay una encrucijada difícil por la que pasar. Asegura que vivimos en un momento del miedo al futuro y en un marco de "anomia" que se debe a la influencia del poder económico.
En resumen, Garzón ha abierto un expediente en el Tribunal Supremo para desmontar su sentencia y ha expresado su descontento con el sistema judicial español. Asegura que hay una corrupción y una instrumentalización del poder que se traduce en condenas injustas y que la justicia en España sigue siendo "instrumentalizada con fines políticos".