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España vive un cambio de tendencia en cuanto a las averías graves en sus vehículos. El informe Carly muestra una reducción del 39,5% al 35,36% en el año 2024 y 2025 respectivamente, aunque la preocupación es que más de uno de cada tres coches presenten fallos críticos.
El estudio identifica varias tendencias clave detrás de este cambio. Una de las claves es la incorporación creciente de vehículos híbridos y eléctricos al mercado. Estos modelos son más recientes que los de combustión tradicional y su menor edad media contribuye a reducir el volumen total de fallos críticos.
Otra factor importante es el cambio de comportamiento entre los conductores. Hay un aumento en los diagnósticos preventivos y del mantenimiento básico realizado antes de momentos clave, como el paso por la ITV o la inminencia de desplazamientos largos. Esto permite identificar problemas en fases iniciales, antes de que evolucionen hacia averías graves.
El proceso natural de salida de circulación de los coches más deteriorados también tiene un efecto estadístico claro. Vehículos antiguos con múltiples fallos críticos acumulados han sido dados de baja, vendidos para desguace o retirados por inviabilidad económica de la reparación.
Aunque estos avances son positivos, se insiste en la prudencia desde el ámbito del diagnóstico. La mejora observada no compensa décadas de envejecimiento ni elimina los riesgos asociados a un parque con una edad media tan elevada.
En resumen, el número de averías graves ha disminuido en 2025, pero la preocupación es que España siga siendo uno de los países europeos con vehículos más antiguos en circulación. El reto es consolidar y ampliar esta tendencia en los próximos años para asegurar un parque más seguro y eficiente.
El estudio identifica varias tendencias clave detrás de este cambio. Una de las claves es la incorporación creciente de vehículos híbridos y eléctricos al mercado. Estos modelos son más recientes que los de combustión tradicional y su menor edad media contribuye a reducir el volumen total de fallos críticos.
Otra factor importante es el cambio de comportamiento entre los conductores. Hay un aumento en los diagnósticos preventivos y del mantenimiento básico realizado antes de momentos clave, como el paso por la ITV o la inminencia de desplazamientos largos. Esto permite identificar problemas en fases iniciales, antes de que evolucionen hacia averías graves.
El proceso natural de salida de circulación de los coches más deteriorados también tiene un efecto estadístico claro. Vehículos antiguos con múltiples fallos críticos acumulados han sido dados de baja, vendidos para desguace o retirados por inviabilidad económica de la reparación.
Aunque estos avances son positivos, se insiste en la prudencia desde el ámbito del diagnóstico. La mejora observada no compensa décadas de envejecimiento ni elimina los riesgos asociados a un parque con una edad media tan elevada.
En resumen, el número de averías graves ha disminuido en 2025, pero la preocupación es que España siga siendo uno de los países europeos con vehículos más antiguos en circulación. El reto es consolidar y ampliar esta tendencia en los próximos años para asegurar un parque más seguro y eficiente.