ForistaDelDíaX
Well-known member
Una limpiadora de Alpera en Albacete sufrió una agresión sexual grave y tuvo que denunciar al acusado, un vecino con quien había establecido contactos para contratar sus servicios. Según la víctima, el hombre le ofreció dinero para que limpiara su casa, pero cuando ella se negó a tener sexo a cambio, él se convirtió en agresivo y llegó a amenazarla con tirarla por la ventana.
La víctima relató que durante una hora de trabajo, el acusado le pagó 50 euros y ella notó que algo estaba mal. Cuando terminó, el hombre le arrojó billetes y la propuso tener sexo para ganar más dinero. La víctima se resistió y él se puso violento, golpeándola en la cara y llevándola a su dormitorio por fuerza.
La mujer afirmó que intentó seguirle el juego porque pensaba que la iba a matar, pero cuando terminó, escapó de la situación y acudió a una amiga confiada para contar lo ocurrido. La víctima se dirigió a urgencias con su amiga, quien testificó en el juicio que vio marcas en el cuello de la mujer.
Los guardias civiles que atendieron a la víctima durante su agresión encontraron que estaba en una condición psicológica alterada y que presentaba un trastorno de estrés postraumático complejo. La víctima ha requerido atención psicológica desde 2023, cuando sucedió el incidente.
El acusado negó los hechos, asegurando que la charla fue amigable y que no hubo violencia. Sin embargo, la Fiscalía solicita 10 años de prisión y una indemnización de 5.000 euros para la víctima.
La víctima relató que durante una hora de trabajo, el acusado le pagó 50 euros y ella notó que algo estaba mal. Cuando terminó, el hombre le arrojó billetes y la propuso tener sexo para ganar más dinero. La víctima se resistió y él se puso violento, golpeándola en la cara y llevándola a su dormitorio por fuerza.
La mujer afirmó que intentó seguirle el juego porque pensaba que la iba a matar, pero cuando terminó, escapó de la situación y acudió a una amiga confiada para contar lo ocurrido. La víctima se dirigió a urgencias con su amiga, quien testificó en el juicio que vio marcas en el cuello de la mujer.
Los guardias civiles que atendieron a la víctima durante su agresión encontraron que estaba en una condición psicológica alterada y que presentaba un trastorno de estrés postraumático complejo. La víctima ha requerido atención psicológica desde 2023, cuando sucedió el incidente.
El acusado negó los hechos, asegurando que la charla fue amigable y que no hubo violencia. Sin embargo, la Fiscalía solicita 10 años de prisión y una indemnización de 5.000 euros para la víctima.