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Los agentes federales de inmigración, parte del despliegue autorizado por Donald Trump en Mineápolis, han vuelto a disparar contra un ciudadano estadounidense. La víctima identificada como Alex Jeffrey Pretti, era enfermero y trabajaba en la unidad de cuidados intensivos de un hospital de veteranos. Lo que llevaba Pretti en esa noche es un teléfono móvil, como muchos otros ciudadanos que graban las acciones de los federales.
El incidente ha elevado considerablemente y peligrosamente la tensión en Mineápolis, ya altísima desde el 7 de enero, cuando otro agente federal del ICE mató a otra ciudadana estadounidense, Renee Nicole Good. La narrativa oficial del gobierno de Trump asegura que Pretti estaba armado y se disponía a "masacrar" a los agentes federales.
Sin embargo, los videos compartidos en redes sociales permiten cuestionar esta versión y declararla falsa. En uno de esos vídeos, perfectamente como uno de los agentes que rodeó y redujo a Pretti le había quitado el arma instantes después de escucharse al menos 10 disparos de otros agentes.
El jefe de policía de Mineápolis ha dicho que al menos dos de los uniformados federales han disparado. La víctima tenía licencia de armas de fuego y en Minnesota es legal llevar esas armas encima. Pretti, sin antecedentes penales y solo con multas de tráfico en su historial.
El despliegue federal ha vuelto a escalar la tensión política y social en Mineápolis, una ciudad que ya es un polvorín. La policía local ha usado gases para intentar dispersar a las decenas de personas reclamando con furia que detuvieran a los agentes federales.
El presidente Trump ha vuelto a usar el término "insurrección" en su mensaje y amagó con invocar la Ley de Insurrección, que le permitiría desplegar militares en activo. El Pentágono había puesto en alerta unos 1.500 soldados estacionados en Alaska como una brigada de la policía militar de Carolina del Norte.
La situación ha llevado a Tim Walz, el gobernador, a autorizar el despliegue de la Guardia Nacional, militares reservistas que habitualmente despliegan los estados.
El incidente ha elevado considerablemente y peligrosamente la tensión en Mineápolis, ya altísima desde el 7 de enero, cuando otro agente federal del ICE mató a otra ciudadana estadounidense, Renee Nicole Good. La narrativa oficial del gobierno de Trump asegura que Pretti estaba armado y se disponía a "masacrar" a los agentes federales.
Sin embargo, los videos compartidos en redes sociales permiten cuestionar esta versión y declararla falsa. En uno de esos vídeos, perfectamente como uno de los agentes que rodeó y redujo a Pretti le había quitado el arma instantes después de escucharse al menos 10 disparos de otros agentes.
El jefe de policía de Mineápolis ha dicho que al menos dos de los uniformados federales han disparado. La víctima tenía licencia de armas de fuego y en Minnesota es legal llevar esas armas encima. Pretti, sin antecedentes penales y solo con multas de tráfico en su historial.
El despliegue federal ha vuelto a escalar la tensión política y social en Mineápolis, una ciudad que ya es un polvorín. La policía local ha usado gases para intentar dispersar a las decenas de personas reclamando con furia que detuvieran a los agentes federales.
El presidente Trump ha vuelto a usar el término "insurrección" en su mensaje y amagó con invocar la Ley de Insurrección, que le permitiría desplegar militares en activo. El Pentágono había puesto en alerta unos 1.500 soldados estacionados en Alaska como una brigada de la policía militar de Carolina del Norte.
La situación ha llevado a Tim Walz, el gobernador, a autorizar el despliegue de la Guardia Nacional, militares reservistas que habitualmente despliegan los estados.