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"Agenda el sexo, libera la pasión"
En una época en la que las obligaciones diarias parecen invadir cada rincón de nuestra vida, una práctica habitual entre los parejas es agendar el sexo. El estrés y la carga laboral convierten a la intimidad en un lujo que se puede no permitirse. Sin embargo, esta "recesión sexual" puede tener consecuencias negativas si no se maneja con cuidado.
Según Alba Povedano, sexóloga clínica y experta en el tema, agendar el sexo no es per se contraproducente, siempre y cuando no se sienta como una obligación o una presión más. "Es importante reservar tiempo para la intimidad, porque de lo contrario podemos vernos atrapados en la rutina diaria y dejar la pareja para el final", explica.
Povedano destaca que el sexo agendado puede ser una herramienta para cuidar la relación y el vínculo erótico. "Es reservarle un espacio, porque así lo merece. En una vida llena de obligaciones, el deseo también necesita agenda", añade.
Sin embargo, hay situaciones en las que el sexo agendado puede volverse contraproducente. Por ejemplo, si se usa para tapar conflictos emocionales o de pareja, en lugar de abordarlos o tener conversaciones profundas y emocionales. También es importante checar y hablar con la pareja para saber si sigue jugando o si se toma esa cita y agenda para intimar de otro modo.
En este sentido, Povedano destaca la importancia de la comunicación erótica. "Hablar sobre fantasías, enviar mensajes subidos de tono, compartir recuerdos eróticos, ver cine con escenas sensuales o más explícitas, o enviar fotos picantes a tu pareja, pueden hacer florecer el deseo", explica.
También hay otras alternativas para reconectar sexualmente con la pareja. Según Povedano, "pensar en mi pareja como un ser erótico, sin encasillarlo en el rol diario de padres, nos reconecta emocionalmente". Explorar novedades sin forzarnos puede ser otra forma de reconectar. "Agregar juguetes eróticos, entornos distintos o roles que no habíamos explorado antes, así como cambiar rutinas o iniciar un encuentro de forma distinta, puede ayudar a la pasión a resurgir".
En fin, agendar el sexo es una opción que debe ser considerada con cuidado. Si se hace con intención de reservar tiempo para la intimidad y el deseo, puede ser beneficioso. Sin embargo, si se siente como una obligación o una presión más, puede volverse contraproducente. Lo importante es comunicarse y encontrar formas de reconectar con la pareja de manera natural y espontánea.
En una época en la que las obligaciones diarias parecen invadir cada rincón de nuestra vida, una práctica habitual entre los parejas es agendar el sexo. El estrés y la carga laboral convierten a la intimidad en un lujo que se puede no permitirse. Sin embargo, esta "recesión sexual" puede tener consecuencias negativas si no se maneja con cuidado.
Según Alba Povedano, sexóloga clínica y experta en el tema, agendar el sexo no es per se contraproducente, siempre y cuando no se sienta como una obligación o una presión más. "Es importante reservar tiempo para la intimidad, porque de lo contrario podemos vernos atrapados en la rutina diaria y dejar la pareja para el final", explica.
Povedano destaca que el sexo agendado puede ser una herramienta para cuidar la relación y el vínculo erótico. "Es reservarle un espacio, porque así lo merece. En una vida llena de obligaciones, el deseo también necesita agenda", añade.
Sin embargo, hay situaciones en las que el sexo agendado puede volverse contraproducente. Por ejemplo, si se usa para tapar conflictos emocionales o de pareja, en lugar de abordarlos o tener conversaciones profundas y emocionales. También es importante checar y hablar con la pareja para saber si sigue jugando o si se toma esa cita y agenda para intimar de otro modo.
En este sentido, Povedano destaca la importancia de la comunicación erótica. "Hablar sobre fantasías, enviar mensajes subidos de tono, compartir recuerdos eróticos, ver cine con escenas sensuales o más explícitas, o enviar fotos picantes a tu pareja, pueden hacer florecer el deseo", explica.
También hay otras alternativas para reconectar sexualmente con la pareja. Según Povedano, "pensar en mi pareja como un ser erótico, sin encasillarlo en el rol diario de padres, nos reconecta emocionalmente". Explorar novedades sin forzarnos puede ser otra forma de reconectar. "Agregar juguetes eróticos, entornos distintos o roles que no habíamos explorado antes, así como cambiar rutinas o iniciar un encuentro de forma distinta, puede ayudar a la pasión a resurgir".
En fin, agendar el sexo es una opción que debe ser considerada con cuidado. Si se hace con intención de reservar tiempo para la intimidad y el deseo, puede ser beneficioso. Sin embargo, si se siente como una obligación o una presión más, puede volverse contraproducente. Lo importante es comunicarse y encontrar formas de reconectar con la pareja de manera natural y espontánea.