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La ciudad de Viena, capital del Austria, es un modelo a seguir en materia de vivienda sostenible. Su política de la vivienda orientada al ciudadano ha permitido que más del 60% de sus 1,9 millones de habitantes viven en pisos de propiedad municipal o subvencionados. Estas viviendas están protegidas por contratos indefinidos y transferibles a la siguiente generación, con un tope al precio del alquiler.
El concepto de vivienda sostenible se puede extraer de la historia de Viena. Después de la Primera Guerra Mundial, la ciudad fue testigo de una gran crisis de vivienda, con muchos habitantes viviendo en condiciones precarias. Sin embargo, la llegada de la socialdemocracia a las amplitudes del poder político en 1919 cambió esta realidad. El Partido Socialdemócrata lanzó una política de la vivienda que incluía la construcción de 60.000 viviendas protegidas entre 1919 y 1934.
En la actualidad, Viena sigue siendo un modelo a seguir en materia de vivienda sostenible. Sin embargo, también presenta algunos puntos débiles. Por un lado, los alquileres son asequibles, pero los gastos de mantenimiento del edificio y demás costes comunes están muy altos y van a cuenta exclusivamente del inquilino, que además debe asumir reparaciones y otros gastos adicionales.
Además, la creciente gentrificación y especulación inmobiliaria han llevado a un desplazamiento de los vecinos del centro hacia el extrarradio. Esto ha generado un malestar creciente entre los habitantes de la ciudad, aunque sus problemas para acceder a una vivienda no son comparables en su dimensión a los que sufren otros europeos.
En resumen, Viena es un modelo a seguir en materia de vivienda sostenible. Sin embargo, también presenta algunos puntos débiles que deben ser abordados para garantizar que la ciudad siga siendo accesible y justa para todos sus habitantes.
El concepto de vivienda sostenible se puede extraer de la historia de Viena. Después de la Primera Guerra Mundial, la ciudad fue testigo de una gran crisis de vivienda, con muchos habitantes viviendo en condiciones precarias. Sin embargo, la llegada de la socialdemocracia a las amplitudes del poder político en 1919 cambió esta realidad. El Partido Socialdemócrata lanzó una política de la vivienda que incluía la construcción de 60.000 viviendas protegidas entre 1919 y 1934.
En la actualidad, Viena sigue siendo un modelo a seguir en materia de vivienda sostenible. Sin embargo, también presenta algunos puntos débiles. Por un lado, los alquileres son asequibles, pero los gastos de mantenimiento del edificio y demás costes comunes están muy altos y van a cuenta exclusivamente del inquilino, que además debe asumir reparaciones y otros gastos adicionales.
Además, la creciente gentrificación y especulación inmobiliaria han llevado a un desplazamiento de los vecinos del centro hacia el extrarradio. Esto ha generado un malestar creciente entre los habitantes de la ciudad, aunque sus problemas para acceder a una vivienda no son comparables en su dimensión a los que sufren otros europeos.
En resumen, Viena es un modelo a seguir en materia de vivienda sostenible. Sin embargo, también presenta algunos puntos débiles que deben ser abordados para garantizar que la ciudad siga siendo accesible y justa para todos sus habitantes.