La revolución del aislacionismo estadounidense, que promete "America First" y desafía el multilateralismo, en realidad es un ejemplo de cómo Estados Unidos abandona su papel de hermano mayor de las democracias occidentales. Es más, se estrecha aún más las alianzas con China y Rusia, con la que pretende competir a la par.
El "America First" de Donald Trump no es un nuevo concepto en la política estadounidense, pero su implementación actual lo convierte en una realidad radicalmente diferente. En lugar de la promesa de rechazar intervenciones extranjeras y centrarse en el interés nacional, resulta ser una forma de unilateralismo que busca abandono del papel tradicional de Estados Unidos como líder mundial.
El presidente Trump ha demostrado un cálculo coste-beneficio al considerar la geopolítica desde la perspectiva de su beneficio personal. Esto le permite tomar decisiones radicales en la política externa, como la intervención militar sin consultar al Congreso ni a las instituciones democráticas.
En el caso específico de Venezuela, Trump ha demostrado un profundo unilateralismo que busca sacar provecho político y económico para su partido en el poder. Los intereses nacionales estadounidenses no son la única razón detrás de esta intervención militar. La política comercial también juega un papel importante.
Trump ha reforzado la relación bilateral entre Estados Unidos y China, pero con una estrategia más expansionista que busca proteger los intereses económicos estadounidenses frente a la presencia de China en su hemisferio oeste y en Canadá.
En el caso específico de Groenlandia, Trump ya había expresado deseos para anexionarla. El gobierno estadounidense también ha demostrado interés en controlar el Canal de Panamá.
El abandono del multilateralismo es una realidad en la política exterior de Estados Unidos bajo Trump. Esto significa que no hay un orden internacional basado en acuerdos y tratados, sino más bien un sistema donde cada país hace su propia voluntad.
En Europa, el gobierno estadounidense ha mostrado una mayor afinidad con los gobiernos de extrema derecha, cuestionando a aquellos de izquierda o socialdemócratas.
El "America First" de Donald Trump no es un nuevo concepto en la política estadounidense, pero su implementación actual lo convierte en una realidad radicalmente diferente. En lugar de la promesa de rechazar intervenciones extranjeras y centrarse en el interés nacional, resulta ser una forma de unilateralismo que busca abandono del papel tradicional de Estados Unidos como líder mundial.
El presidente Trump ha demostrado un cálculo coste-beneficio al considerar la geopolítica desde la perspectiva de su beneficio personal. Esto le permite tomar decisiones radicales en la política externa, como la intervención militar sin consultar al Congreso ni a las instituciones democráticas.
En el caso específico de Venezuela, Trump ha demostrado un profundo unilateralismo que busca sacar provecho político y económico para su partido en el poder. Los intereses nacionales estadounidenses no son la única razón detrás de esta intervención militar. La política comercial también juega un papel importante.
Trump ha reforzado la relación bilateral entre Estados Unidos y China, pero con una estrategia más expansionista que busca proteger los intereses económicos estadounidenses frente a la presencia de China en su hemisferio oeste y en Canadá.
En el caso específico de Groenlandia, Trump ya había expresado deseos para anexionarla. El gobierno estadounidense también ha demostrado interés en controlar el Canal de Panamá.
El abandono del multilateralismo es una realidad en la política exterior de Estados Unidos bajo Trump. Esto significa que no hay un orden internacional basado en acuerdos y tratados, sino más bien un sistema donde cada país hace su propia voluntad.
En Europa, el gobierno estadounidense ha mostrado una mayor afinidad con los gobiernos de extrema derecha, cuestionando a aquellos de izquierda o socialdemócratas.