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La comunidad del barrio de La Victoria se está revueltando ante el abandono del parque canino del que ya hace seis años se habló con entusiasmo. El espacio, diseñado para ser un oasis de esparcimiento y recreación, ahora se ha convertido en motivo de quejas y frustraciones. Los vecinos denuncian el horario irregular de apertura, la gestión desorganizada y el mantenimiento deficiente de las instalaciones.
El proyecto original, que había sido parte de una reforma promovida por el gobierno anterior, tenía como objetivo mejorar la accesibilidad, ordenar el tráfico peatonal y rodado, unir las zonas ajardinadas y crear espacios abiertos. Sin embargo, después de seis años de inauguración, el parque canino sigue siendo un ejemplo de lo que salen mal cuando la planificación no se ajusta a la realidad.
Los vecinos expresan su descontento en las redes sociales, criticando la imposición de un horario de apertura sin flexibilidad y denunciando la falta de mantenimiento. "Las 11:00 am y sigue cerrado", se ha escuchado en algunos comentarios. La situación es especialmente frustrante para aquellos que no pueden utilizar el parque con sus mascotas debido a la falta de atención y mantenimiento.
El consejero de Medio Ambiente, Daniel Ventura, ha respondido a las críticas señalando que el problema se centra en la seguridad del espacio. "Queremos asegurarnos de que los vecinos no tengan problemas con personas que se meten allí por la noche", argumenta. Sin embargo, muchos consideran que esto es una forma de racionalizar la falta de mantenimiento y atención al parque.
El caso del parque canino de La Victoria refleja un problema recurrente en la gestión de espacios públicos: la diferencia entre la planificación y la experiencia real de los usuarios. Los ciudadanos siguen activos, denunciando sus quejas y exigiendo cambios. ¿Podrán las autoridades localizar el problema y encontrar una solución para este espacio que tan mucho prometa?
El proyecto original, que había sido parte de una reforma promovida por el gobierno anterior, tenía como objetivo mejorar la accesibilidad, ordenar el tráfico peatonal y rodado, unir las zonas ajardinadas y crear espacios abiertos. Sin embargo, después de seis años de inauguración, el parque canino sigue siendo un ejemplo de lo que salen mal cuando la planificación no se ajusta a la realidad.
Los vecinos expresan su descontento en las redes sociales, criticando la imposición de un horario de apertura sin flexibilidad y denunciando la falta de mantenimiento. "Las 11:00 am y sigue cerrado", se ha escuchado en algunos comentarios. La situación es especialmente frustrante para aquellos que no pueden utilizar el parque con sus mascotas debido a la falta de atención y mantenimiento.
El consejero de Medio Ambiente, Daniel Ventura, ha respondido a las críticas señalando que el problema se centra en la seguridad del espacio. "Queremos asegurarnos de que los vecinos no tengan problemas con personas que se meten allí por la noche", argumenta. Sin embargo, muchos consideran que esto es una forma de racionalizar la falta de mantenimiento y atención al parque.
El caso del parque canino de La Victoria refleja un problema recurrente en la gestión de espacios públicos: la diferencia entre la planificación y la experiencia real de los usuarios. Los ciudadanos siguen activos, denunciando sus quejas y exigiendo cambios. ¿Podrán las autoridades localizar el problema y encontrar una solución para este espacio que tan mucho prometa?