LatinoCurioso
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En el corazón del Congo, una mina de coltán esconde un trágico secreto. Tras el derrumbe de una de sus profundidades, más de 200 personas se sumergen en la muerte, muchos de ellos niños y mujeres que vivían de su trabajo. La tragedia ocurre en Rubaya, localidad conocida por producir una gran cantidad de coltán, el mineral clave para la fabricación de teléfonos móviles y otros productos electromécticos.
Según el gobernador designado Bahati Musanga Eraston, que viajó al lugar del derrumbe para mostrar su solidaridad con las víctimas, el terreno era "frágil" debido a la temporada de lluvias. El deslizamiento de tierras y el colapso de la colina provocaron el trágico accidente.
La mayoría de los fallecidos son mineros artesanales que trabajaban sin medidas de seguridad adecuadas, lo que puso en riesgo su vida diaria. Los supervivientes relataron haber pasado "24 horas de pesadilla" mientras intentaban escapar del colapso.
Este incidente es solo el más reciente en una serie de tragedias que han afectado a los mineros artesanales en la República Democrática del Congo (RDC). En noviembre, 32 personas murieron tras un derrumbe similar en Kalando, provincia de Lualaba.
La mina de Rubaya es uno de los principales yacimientos de coltán en el país, produciendo más de una mil tonelada métrica al año. Sin embargo, la mayoría del coltán extraído se vende ilegalmente a Ruanda y luego se exporta al mundo. Esto ha sido denunciado por ambas partes, incluyendo el gobierno congolés y Naciones Unidas.
Un informe de la ONU recoge que existe un riesgo creciente de fraude transfronterizo con respecto al coltán de Rubaya, lo que supone unos ingresos mensuales de al menos 800.000 dólares para el grupo rebelde M23.
Este tráfico ilícito de minerales es solo una de las muchas preocupaciones en la región del Congo, donde el conflicto ha estado en curso durante décadas y ha afectado a millones de personas.
Según el gobernador designado Bahati Musanga Eraston, que viajó al lugar del derrumbe para mostrar su solidaridad con las víctimas, el terreno era "frágil" debido a la temporada de lluvias. El deslizamiento de tierras y el colapso de la colina provocaron el trágico accidente.
La mayoría de los fallecidos son mineros artesanales que trabajaban sin medidas de seguridad adecuadas, lo que puso en riesgo su vida diaria. Los supervivientes relataron haber pasado "24 horas de pesadilla" mientras intentaban escapar del colapso.
Este incidente es solo el más reciente en una serie de tragedias que han afectado a los mineros artesanales en la República Democrática del Congo (RDC). En noviembre, 32 personas murieron tras un derrumbe similar en Kalando, provincia de Lualaba.
La mina de Rubaya es uno de los principales yacimientos de coltán en el país, produciendo más de una mil tonelada métrica al año. Sin embargo, la mayoría del coltán extraído se vende ilegalmente a Ruanda y luego se exporta al mundo. Esto ha sido denunciado por ambas partes, incluyendo el gobierno congolés y Naciones Unidas.
Un informe de la ONU recoge que existe un riesgo creciente de fraude transfronterizo con respecto al coltán de Rubaya, lo que supone unos ingresos mensuales de al menos 800.000 dólares para el grupo rebelde M23.
Este tráfico ilícito de minerales es solo una de las muchas preocupaciones en la región del Congo, donde el conflicto ha estado en curso durante décadas y ha afectado a millones de personas.