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La pasta al dente: ¿un truco para mejorar la salud metabólica?
La cuestión de si dejar la pasta "al dente" es bueno o malo, ha generado una gran cantidad de debates en las redes sociales y medios de comunicación. Según Ana Luzón, experta en nutrición y dietética, esta técnica puede no ser tan simple como parece.
En primer lugar, la experta destaca que hablar del índice glucémico de la pasta por sí sola es una visión incompleta. La pregunta no es cómo está cocinada la pasta, sino: ¿Con qué la acompañas? Si añades una buena fuente de proteína, grasas saludables o fibra (vegetales), la respuesta de tu glucosa será estable, independientemente de si la pasta está más o menos cocida. La "matriz alimentaria" y el acompañamiento mandan más que el minuto exacto de cocción.
En segundo lugar, Ana Luzón destaca la importancia de la bio-individualidad. Las herramientas nutricionales deben adaptarse a cada persona, no al revés. Un triatleta, por ejemplo, necesita energía de fácil disponibilidad para evitar molestias digestivas y obtener combustible rápido. Por otro lado, las personas con resistencia a la insulina pueden beneficiarse del punto "al dente" como un apoyo extra dentro de un estilo de vida global.
Y no olvidemos la importancia de nuestra preferencia personal. Si detestas la textura firme y comer así te genera insatisfacción, el estrés por "comer perfecto" será más perjudicial que ese pequeño pico de azúcar.
En resumen, Ana Luzón nos recuerda que debemos relativizar para vivir mejor. En un mundo obsesionado con el 'salutismo', a veces nos perdemos en los detalles y olvidamos el equilibrio general. La pasta al dente puede ser una buena opción, pero no debe ser la única consideración. Lo importante es encontrar una balance que funcione para cada uno de nosotros.
La cuestión de si dejar la pasta "al dente" es bueno o malo, ha generado una gran cantidad de debates en las redes sociales y medios de comunicación. Según Ana Luzón, experta en nutrición y dietética, esta técnica puede no ser tan simple como parece.
En primer lugar, la experta destaca que hablar del índice glucémico de la pasta por sí sola es una visión incompleta. La pregunta no es cómo está cocinada la pasta, sino: ¿Con qué la acompañas? Si añades una buena fuente de proteína, grasas saludables o fibra (vegetales), la respuesta de tu glucosa será estable, independientemente de si la pasta está más o menos cocida. La "matriz alimentaria" y el acompañamiento mandan más que el minuto exacto de cocción.
En segundo lugar, Ana Luzón destaca la importancia de la bio-individualidad. Las herramientas nutricionales deben adaptarse a cada persona, no al revés. Un triatleta, por ejemplo, necesita energía de fácil disponibilidad para evitar molestias digestivas y obtener combustible rápido. Por otro lado, las personas con resistencia a la insulina pueden beneficiarse del punto "al dente" como un apoyo extra dentro de un estilo de vida global.
Y no olvidemos la importancia de nuestra preferencia personal. Si detestas la textura firme y comer así te genera insatisfacción, el estrés por "comer perfecto" será más perjudicial que ese pequeño pico de azúcar.
En resumen, Ana Luzón nos recuerda que debemos relativizar para vivir mejor. En un mundo obsesionado con el 'salutismo', a veces nos perdemos en los detalles y olvidamos el equilibrio general. La pasta al dente puede ser una buena opción, pero no debe ser la única consideración. Lo importante es encontrar una balance que funcione para cada uno de nosotros.