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Xabi Alonso, el técnico que inicialmente se presentó como la solución a las dificultades del Real Madrid, ha sido despedido tras más de un mes y medio de trabajo sin resultados positivos. El equipo, liderado por Ancelotti en el pasado, ha perdido su identidad y su juego ha sido un desastre.
El propio Xabi Alonso parecía haberse equivocado en sus planes para modernizar el fútbol del Real Madrid. Quería que su equipo fuera como Bayer Leverkusen o FC Barcelona, con un solo objetivo: robar, crear y atacar. Pero en lugar de eso, los jugadores se encontraban confundidos y sin dirección. La presión sobre el equipo era constante, pero el juego del Real Madrid ha sido un caos.
Se habían ido Kroos y Modric, dos jugadores clave que daban forma al equipo, y nadie parecía estar dispuesto a ser el líder del equipo. El medio campo era una zona de conflicto en la que no se podía encontrar solución. La filosofía del equipo había sido abandonada y los jugadores no sabían cómo jugar.
El vestuario también había perdido el control, con varios bandos enfrentados en la plantilla. Se hablaba de "siete en contra" de Xabi Alonso y se parecía que el propio club había perdido fe en él. Las decisiones del entrenador eran objeto de debate y no había un jugador capacitado para dirigir la nave.
Y en medio de todo esto, el entrenador más conflictivo del equipo era Vinícius. El brasileño clamó contra Xabi Alonso después de ser sentado al banquillo en un partido, y desde ese momento parecía que su desplante estaba condenado a ser castigado.
Pero lo que realmente terminó de romper la confianza entre el entrenador y el vestuario fue una decisión que muchos consideran poco grave: no castigar a Vinícius por sus continuos desplantes hacia él. El propio club había tomado partido en este tema, y Xabi Alonso solo encontró apoyo dentro de su equipo.
Y finalmente, la figura del antiguo preparador físico del Real Madrid, Pintus, ha sido el último golpe que ha llevado a la caída de Xabi Alonso. El entrenador se negó a contratarlo para frenar la sangría de lesiones y baja forma física en la plantilla, lo que podría haber sido una solución fácil.
En resumen, el despido de Xabi Alonso es un ejemplo de cómo un equipo puede perder su identidad y su dirección. El entrenador que inicialmente se presentó como la solución a las dificultades del Real Madrid no pudo mantener el control sobre el vestuario y el juego del equipo ha sido un desastre.
El propio Xabi Alonso parecía haberse equivocado en sus planes para modernizar el fútbol del Real Madrid. Quería que su equipo fuera como Bayer Leverkusen o FC Barcelona, con un solo objetivo: robar, crear y atacar. Pero en lugar de eso, los jugadores se encontraban confundidos y sin dirección. La presión sobre el equipo era constante, pero el juego del Real Madrid ha sido un caos.
Se habían ido Kroos y Modric, dos jugadores clave que daban forma al equipo, y nadie parecía estar dispuesto a ser el líder del equipo. El medio campo era una zona de conflicto en la que no se podía encontrar solución. La filosofía del equipo había sido abandonada y los jugadores no sabían cómo jugar.
El vestuario también había perdido el control, con varios bandos enfrentados en la plantilla. Se hablaba de "siete en contra" de Xabi Alonso y se parecía que el propio club había perdido fe en él. Las decisiones del entrenador eran objeto de debate y no había un jugador capacitado para dirigir la nave.
Y en medio de todo esto, el entrenador más conflictivo del equipo era Vinícius. El brasileño clamó contra Xabi Alonso después de ser sentado al banquillo en un partido, y desde ese momento parecía que su desplante estaba condenado a ser castigado.
Pero lo que realmente terminó de romper la confianza entre el entrenador y el vestuario fue una decisión que muchos consideran poco grave: no castigar a Vinícius por sus continuos desplantes hacia él. El propio club había tomado partido en este tema, y Xabi Alonso solo encontró apoyo dentro de su equipo.
Y finalmente, la figura del antiguo preparador físico del Real Madrid, Pintus, ha sido el último golpe que ha llevado a la caída de Xabi Alonso. El entrenador se negó a contratarlo para frenar la sangría de lesiones y baja forma física en la plantilla, lo que podría haber sido una solución fácil.
En resumen, el despido de Xabi Alonso es un ejemplo de cómo un equipo puede perder su identidad y su dirección. El entrenador que inicialmente se presentó como la solución a las dificultades del Real Madrid no pudo mantener el control sobre el vestuario y el juego del equipo ha sido un desastre.