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Las mujeres que superan los 50 años deben ser conscientes de los alimentos que consumen, ya que la dieta juega un papel crucial en la prevención del cáncer y otras enfermedades crónicas. La oncóloga Preeti Subhedar, jefa de cirugía mamaria de Hackensack Meridian Health, ha alertado sobre el impacto negativo de los alimentos con un índice glucémico alto en la salud de las mujeres mayores.
Según Subheder, es fundamental reducir o limitar el consumo de alimentos como pan blanco, arroz blanco, bagels, pasteles y cereales azucarados. Estos alimentos provocan picos de glucosa que pueden empeorar con la edad, lo que dificulta controlar los niveles de insulina en sangre.
"Los alimentos con un índice glucémico alto promueven la liberación de insulina y del factor de crecimiento similar a la insulina 1", explica Subhedar. "Esto puede provocar un crecimiento descontrolado de células anormales, como las cancerosas". Además, estos alimentos pueden promover la inflamación y la liberación de radicales libres, lo que crea un entorno celular favorable para la formación de células cancerosas.
Por otro lado, Subheder destaca la importancia de consumir alimentos con un índice glucémico bajo, como cereales integrales, frutas enteras, verduras y legumbres. Estos alimentos favorecen una digestión más lenta y estable, además de un mejor control del azúcar en sangre.
"La clave está en el equilibrio", afirma Subheder. "Una dieta como la Mediterránea es ideal, ya que ayuda a limitar los alimentos con IG alto y promueve el consumo de alimentos con IG bajo". Esta dieta se basa principalmente en verduras, utiliza grasas saludables (como el aceite de oliva) y limita el consumo de carnes rojas y procesadas.
Subheder destaca que mantener un peso saludable, hacer ejercicio de intensidad moderada y limitar el consumo de alcohol son aspectos fundamentales para reducir el riesgo de cáncer de mama. Además, tener los niveles de glucosa más estables contribuye al bienestar diario y a un envejecimiento más saludable.
Según Subheder, es fundamental reducir o limitar el consumo de alimentos como pan blanco, arroz blanco, bagels, pasteles y cereales azucarados. Estos alimentos provocan picos de glucosa que pueden empeorar con la edad, lo que dificulta controlar los niveles de insulina en sangre.
"Los alimentos con un índice glucémico alto promueven la liberación de insulina y del factor de crecimiento similar a la insulina 1", explica Subhedar. "Esto puede provocar un crecimiento descontrolado de células anormales, como las cancerosas". Además, estos alimentos pueden promover la inflamación y la liberación de radicales libres, lo que crea un entorno celular favorable para la formación de células cancerosas.
Por otro lado, Subheder destaca la importancia de consumir alimentos con un índice glucémico bajo, como cereales integrales, frutas enteras, verduras y legumbres. Estos alimentos favorecen una digestión más lenta y estable, además de un mejor control del azúcar en sangre.
"La clave está en el equilibrio", afirma Subheder. "Una dieta como la Mediterránea es ideal, ya que ayuda a limitar los alimentos con IG alto y promueve el consumo de alimentos con IG bajo". Esta dieta se basa principalmente en verduras, utiliza grasas saludables (como el aceite de oliva) y limita el consumo de carnes rojas y procesadas.
Subheder destaca que mantener un peso saludable, hacer ejercicio de intensidad moderada y limitar el consumo de alcohol son aspectos fundamentales para reducir el riesgo de cáncer de mama. Además, tener los niveles de glucosa más estables contribuye al bienestar diario y a un envejecimiento más saludable.