LatamVibrante
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Un estudio reciente en Taiwán ha desmontado la creencia común de que convivir con mascotas está hundiendo la natalidad. Analizaron más de 23 millones de registros de personas, encontrando una correlación interesante: las parejas que tienen un perro antes de tener hijos tienen más probabilidades de tener más niños.
No hay evidencia de que los animales reemplacen a los humanos como madres y padres. Por el contrario, el estudio sugiere que muchos casales que planean tener hijos lo hacen después de experimentar con la responsabilidad de cuidar a un perro. Ese "perro como ensayo general" les permite evaluar su capacidad para adaptarse a una nueva carga familiar.
Estos datos demuestran que vivir con un perro es más similar a la crianza humana de lo que se puede pensar. Las rutinas, horarios y responsabilidades son similares en ambas situaciones, por lo que si alguien logra acomodarse a los cuidados de un perro, también puede hacerlo con el nacimiento de su primer hijo.
En otras palabras, las parejas que deciden tener hijos después de convivir con sus mascotas demuestran que pueden manejar la responsabilidad adicional de cuidar a otro ser humano. Este hallazgo desafía la idea de que los animales son una causa directa del declive de la natalidad, y sugiere que hay otras explicaciones más profundas por detrás del fenómeno.
En este sentido, es necesario reconocer que el problema no radica en los perros o cualquier otro animal de compañía, sino en las condiciones sociales y económicas que rodean a las parejas jóvenes.
No hay evidencia de que los animales reemplacen a los humanos como madres y padres. Por el contrario, el estudio sugiere que muchos casales que planean tener hijos lo hacen después de experimentar con la responsabilidad de cuidar a un perro. Ese "perro como ensayo general" les permite evaluar su capacidad para adaptarse a una nueva carga familiar.
Estos datos demuestran que vivir con un perro es más similar a la crianza humana de lo que se puede pensar. Las rutinas, horarios y responsabilidades son similares en ambas situaciones, por lo que si alguien logra acomodarse a los cuidados de un perro, también puede hacerlo con el nacimiento de su primer hijo.
En otras palabras, las parejas que deciden tener hijos después de convivir con sus mascotas demuestran que pueden manejar la responsabilidad adicional de cuidar a otro ser humano. Este hallazgo desafía la idea de que los animales son una causa directa del declive de la natalidad, y sugiere que hay otras explicaciones más profundas por detrás del fenómeno.
En este sentido, es necesario reconocer que el problema no radica en los perros o cualquier otro animal de compañía, sino en las condiciones sociales y económicas que rodean a las parejas jóvenes.