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Un fallo administrativo frances. Una oportunidad perdida para detener a Dominique Pelicot, el hombre que drogó a su esposa Gisèle durante una década y la obligó a soportar una violencia sexual inhumana.
En 2010, Dominique Pelicot fue arrestado por filmar a mujeres en un supermercado de París. Sin embargo, debido a un fallo administrativo, no fue detenido de manera efectiva. La Policía Científica había enviado un mensaje al archivador nacional con una huella dactilar que coincidía con un intento de violación ocurrido en 1999, pero el mensaje nunca llegó a la Fiscalía de Meaux.
Si esta información hubiese sido recibida por la Fiscalía, Dominique Pelicot podría haber sido arrestado provisionalmente y quizás incluso juzgado, evitando así el sufrimiento que tuvo que soportar Gisèle. Sin embargo, debido al fallo administrativo, no se tomó ninguna medida efectiva contra él.
En 2011, Dominique Pelicot comenzó a drogar a su esposa Gisèle, lo que empeoró aún más su situación. La pareja había estado casada durante muchos años, pero la relación se volvió cada vez más tensa debido a la violencia sexual y el control psicológico que Dominique ejercía sobre ella.
Gisèle Pelicot ha pasado a convertirse en un ícono mundial del feminismo y contra la violencia sexual. Su historia es un recordatorio de cómo las women pueden ser víctimas de violencia y abuso, y de cómo es importante protegerlas y apoyarlas en sus luchas por la justicia.
El caso de Dominique Pelicot es un ejemplo de cómo los fallos administrativos pueden tener consecuencias graves y cómo es importante investigar y castigar a los delincuentes que cometen violencia contra las mujeres.
En 2010, Dominique Pelicot fue arrestado por filmar a mujeres en un supermercado de París. Sin embargo, debido a un fallo administrativo, no fue detenido de manera efectiva. La Policía Científica había enviado un mensaje al archivador nacional con una huella dactilar que coincidía con un intento de violación ocurrido en 1999, pero el mensaje nunca llegó a la Fiscalía de Meaux.
Si esta información hubiese sido recibida por la Fiscalía, Dominique Pelicot podría haber sido arrestado provisionalmente y quizás incluso juzgado, evitando así el sufrimiento que tuvo que soportar Gisèle. Sin embargo, debido al fallo administrativo, no se tomó ninguna medida efectiva contra él.
En 2011, Dominique Pelicot comenzó a drogar a su esposa Gisèle, lo que empeoró aún más su situación. La pareja había estado casada durante muchos años, pero la relación se volvió cada vez más tensa debido a la violencia sexual y el control psicológico que Dominique ejercía sobre ella.
Gisèle Pelicot ha pasado a convertirse en un ícono mundial del feminismo y contra la violencia sexual. Su historia es un recordatorio de cómo las women pueden ser víctimas de violencia y abuso, y de cómo es importante protegerlas y apoyarlas en sus luchas por la justicia.
El caso de Dominique Pelicot es un ejemplo de cómo los fallos administrativos pueden tener consecuencias graves y cómo es importante investigar y castigar a los delincuentes que cometen violencia contra las mujeres.