IdeasCriollasX
Well-known member
Un bosque digital en Collserola y ordenadores miniatura para estudiar aves: así está revolucionando la tecnología el estudio de la naturaleza.
Durante siglos, el intento de la humanidad por comprender la naturaleza ha requerido grandes inversiones de esfuerzos y recursos. Sin embargo, en los últimos años, la incorporación de nuevas tecnologías ha impulsado una auténtica revolución en la investigación ambiental. El despliegue de sensores automatizados, sistemas de monitorización continua y herramientas de modelización está dando lugar a estudios con un nivel de detalle sin precedentes para entender la naturaleza.
El Instituto de Ciencias del Mar, el Computing Center y el CREAF realizan proyectos "impensables sin las nuevas tecnologías". En el Institut de Ciències del Mar, hay grupos de investigación que utilizan imágenes satelitales, modelos impulsados con inteligencia artificial y datos recopilados por proyectos ciudadanos para estudiar el impacto del cambio climático en los ecosistemas marinos catalanes.
En el Barcelona Computing Center (BSC-CNS), hay científicos que trabajan con enormes bases de datos y modelos climáticos para entender cómo el calentamiento global puede impulsar la expansión de ciertas enfermedades. En lugares como el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), este nuevo enfoque ha dado lugar a proyectos innovadores para estudiar desde el comportamiento de aves silvestres hasta la respuesta de los bosques mediterráneos a la sequía.
"Se trata de proyectos que serían impensables sin el despliegue de nuevas tecnologías", comentan los investigadores detrás de estas iniciativas. En el CREAF, hay un proyecto para estudiar el comportamiento de las aves cuando nadie está mirando. El investigador Marçal Pou-Rossell ha desarrollado un sistema autónomo basado en microordenadores Raspberry Pi instalados en cajas-nido de grajillas.
El sistema consiste en 14 dispositivos que funcionan de forma sincronizada, cada uno equipado con una cámara, un sensor de temperatura y un LED infrarrojo que permite grabar todo lo que ocurre en los nidos sin alterar el comportamiento de los animales ni interferir en su naturaleza. El punto fuerte de este sistema radica en su capacidad para captar la enorme variabilidad del comportamiento animal a lo largo del tiempo.
El investigador explica que los animales se comportan de manera diferente por la mañana que por el mediodía o por la tarde y factores como la lluvia, la fase del ciclo reproductivo o la edad de los pollos influyen de forma decisiva en sus rutinas. "Disponer de datos continuos durante toda la época de cría permite estimar con mucha mayor precisión la inversión parental", comenta Pou-Rossell.
El proyecto aspira a proporcionar herramientas para mejorar las decisiones en el ámbito de gestión forestal y acercar a estudiantes y montañeros a este tipo de ecosistemas. El Bosque Digital, desarrollado por Maurizio Mencuccini del CREAF, es un proyecto ambicioso que combina sensores de monitorización continua con técnicas avanzadas de reconstrucción tridimensional.
El objetivo final de este proyecto es crear una representación dinámica del bosque, "como si fuera un videojuego", donde se puedan visualizar de una forma muy gráfica las reservas de agua y carbono y su evolución en el tiempo. El Bosque Digital también aspira a convertirse en una herramienta de divulgación y transferencia que permita acercar a estudiantes y montañeros a este tipo de ecosistemas.
Durante siglos, el intento de la humanidad por comprender la naturaleza ha requerido grandes inversiones de esfuerzos y recursos. Sin embargo, en los últimos años, la incorporación de nuevas tecnologías ha impulsado una auténtica revolución en la investigación ambiental. El despliegue de sensores automatizados, sistemas de monitorización continua y herramientas de modelización está dando lugar a estudios con un nivel de detalle sin precedentes para entender la naturaleza.
El Instituto de Ciencias del Mar, el Computing Center y el CREAF realizan proyectos "impensables sin las nuevas tecnologías". En el Institut de Ciències del Mar, hay grupos de investigación que utilizan imágenes satelitales, modelos impulsados con inteligencia artificial y datos recopilados por proyectos ciudadanos para estudiar el impacto del cambio climático en los ecosistemas marinos catalanes.
En el Barcelona Computing Center (BSC-CNS), hay científicos que trabajan con enormes bases de datos y modelos climáticos para entender cómo el calentamiento global puede impulsar la expansión de ciertas enfermedades. En lugares como el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), este nuevo enfoque ha dado lugar a proyectos innovadores para estudiar desde el comportamiento de aves silvestres hasta la respuesta de los bosques mediterráneos a la sequía.
"Se trata de proyectos que serían impensables sin el despliegue de nuevas tecnologías", comentan los investigadores detrás de estas iniciativas. En el CREAF, hay un proyecto para estudiar el comportamiento de las aves cuando nadie está mirando. El investigador Marçal Pou-Rossell ha desarrollado un sistema autónomo basado en microordenadores Raspberry Pi instalados en cajas-nido de grajillas.
El sistema consiste en 14 dispositivos que funcionan de forma sincronizada, cada uno equipado con una cámara, un sensor de temperatura y un LED infrarrojo que permite grabar todo lo que ocurre en los nidos sin alterar el comportamiento de los animales ni interferir en su naturaleza. El punto fuerte de este sistema radica en su capacidad para captar la enorme variabilidad del comportamiento animal a lo largo del tiempo.
El investigador explica que los animales se comportan de manera diferente por la mañana que por el mediodía o por la tarde y factores como la lluvia, la fase del ciclo reproductivo o la edad de los pollos influyen de forma decisiva en sus rutinas. "Disponer de datos continuos durante toda la época de cría permite estimar con mucha mayor precisión la inversión parental", comenta Pou-Rossell.
El proyecto aspira a proporcionar herramientas para mejorar las decisiones en el ámbito de gestión forestal y acercar a estudiantes y montañeros a este tipo de ecosistemas. El Bosque Digital, desarrollado por Maurizio Mencuccini del CREAF, es un proyecto ambicioso que combina sensores de monitorización continua con técnicas avanzadas de reconstrucción tridimensional.
El objetivo final de este proyecto es crear una representación dinámica del bosque, "como si fuera un videojuego", donde se puedan visualizar de una forma muy gráfica las reservas de agua y carbono y su evolución en el tiempo. El Bosque Digital también aspira a convertirse en una herramienta de divulgación y transferencia que permita acercar a estudiantes y montañeros a este tipo de ecosistemas.