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El estudio de la naturaleza se está revolucionando gracias a la incorporación de nuevas tecnologías. Los científicos están desarrollando proyectos innovadores para estudiar el comportamiento de aves, bosques y otros ecosistemas.
En el CREAF, un equipo de investigación ha desarrollado un sistema autónomo basado en microordenadores Raspberry Pi que se instala en cajas-nido de grajillas. Catorce dispositivos funcionan de forma sincronizada, cada uno equipado con una cámara, un sensor de temperatura y un LED infrarrojo para grabar todo lo que ocurre en los nidos sin alterar el comportamiento de los animales.
Este sistema permite capturar la enorme variabilidad del comportamiento animal a lo largo del tiempo. Los científicos pueden estudiar cómo las aves cambian su comportamiento según la hora del día, la lluvia o la fase del ciclo reproductivo. "Disponer de datos continuos durante toda la época de cría permite estimar con mucha mayor precisión la inversión parental", explica Marçal Pou-Rossell.
El punto fuerte de estas tecnologías es su capacidad para funcionar de forma autónoma y eficiente en entornos remotos. Los dispositivos se alimentan de placas solares y baterías, y se conectan a internet mediante una tarjeta SIM. El sistema se enciende automáticamente al amanecer, graba durante todo el día y se apaga al anochecer para optimizar el consumo energético.
Un proyecto similar está siendo llevado a cabo en el CREAF por Maurizio Mencuccini. Está desarrollando un bosque digital que permita simular el funcionamiento interno de los árboles y anticipar su respuesta frente a escenarios climáticos extremos como sequías de larga duración.
El proyecto aspira a proporcionar herramientas para "mejorar las decisiones en el ámbito de gestión forestal" y "acercar a estudiantes y montañeros a este tipo de ecosistemas". El objetivo final es crear una representación dinámica del bosque, como un videojuego, donde se puedan visualizar de forma muy gráfica las reservas de agua y carbono y su evolución en el tiempo.
El Bosque Digital de Collserola también está diseñado para acercar a estudiantes y montañeros a este tipo de ecosistemas. Permite estudiar procesos hasta ahora difíciles de abordar, como la mortalidad de los árboles tras eventos extremos o su capacidad de recuperación.
Estas tecnologías están cambiando mucho del conocimiento que hasta ahora teníamos sobre el comportamiento de las aves y los bosques. Los científicos están utilizando sensores de monitorización continua y técnicas avanzadas de reconstrucción tridimensional para estudiar la arquitectura de los árboles y su estado hídrico.
El futuro de estos proyectos es incierto, pero uno cosa está clara: la tecnología está revolucionando el estudio de la naturaleza. Los científicos están utilizando herramientas innovadoras para entender mejor cómo funcionan los ecosistemas y cómo podemos protegerlos.
En el CREAF, un equipo de investigación ha desarrollado un sistema autónomo basado en microordenadores Raspberry Pi que se instala en cajas-nido de grajillas. Catorce dispositivos funcionan de forma sincronizada, cada uno equipado con una cámara, un sensor de temperatura y un LED infrarrojo para grabar todo lo que ocurre en los nidos sin alterar el comportamiento de los animales.
Este sistema permite capturar la enorme variabilidad del comportamiento animal a lo largo del tiempo. Los científicos pueden estudiar cómo las aves cambian su comportamiento según la hora del día, la lluvia o la fase del ciclo reproductivo. "Disponer de datos continuos durante toda la época de cría permite estimar con mucha mayor precisión la inversión parental", explica Marçal Pou-Rossell.
El punto fuerte de estas tecnologías es su capacidad para funcionar de forma autónoma y eficiente en entornos remotos. Los dispositivos se alimentan de placas solares y baterías, y se conectan a internet mediante una tarjeta SIM. El sistema se enciende automáticamente al amanecer, graba durante todo el día y se apaga al anochecer para optimizar el consumo energético.
Un proyecto similar está siendo llevado a cabo en el CREAF por Maurizio Mencuccini. Está desarrollando un bosque digital que permita simular el funcionamiento interno de los árboles y anticipar su respuesta frente a escenarios climáticos extremos como sequías de larga duración.
El proyecto aspira a proporcionar herramientas para "mejorar las decisiones en el ámbito de gestión forestal" y "acercar a estudiantes y montañeros a este tipo de ecosistemas". El objetivo final es crear una representación dinámica del bosque, como un videojuego, donde se puedan visualizar de forma muy gráfica las reservas de agua y carbono y su evolución en el tiempo.
El Bosque Digital de Collserola también está diseñado para acercar a estudiantes y montañeros a este tipo de ecosistemas. Permite estudiar procesos hasta ahora difíciles de abordar, como la mortalidad de los árboles tras eventos extremos o su capacidad de recuperación.
Estas tecnologías están cambiando mucho del conocimiento que hasta ahora teníamos sobre el comportamiento de las aves y los bosques. Los científicos están utilizando sensores de monitorización continua y técnicas avanzadas de reconstrucción tridimensional para estudiar la arquitectura de los árboles y su estado hídrico.
El futuro de estos proyectos es incierto, pero uno cosa está clara: la tecnología está revolucionando el estudio de la naturaleza. Los científicos están utilizando herramientas innovadoras para entender mejor cómo funcionan los ecosistemas y cómo podemos protegerlos.