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Gigny-Bussy: El agricultor que desató la locura por las patatas gratis.
En un pueblo francés de apenas unos kilómetros cuadrados, se produjo uno de esos momentos inesperados en la vida de cualquier ciudadano, y es que miles de personas se apresuraron a llenar sacos y maleteros con 500 toneladas de patatas gratuitas. El agricultor que les regaló el bienestar, le debe la suerte.
El hombre, de Marne y Aube, no encontró salida comercial para estas patatas, recolectadas en un año pasado que aún estaban aptas para el consumo. La alternativa habitual habría sido destruirlas directamente, pero decidió dejarlas varios días a disposición del público para evitar el desperdicio.
La idea generosa se viralizó rápidamente por su carga simbólica: solidaridad, lucha contra el desperdicio alimentario y alivio económico en tiempos de inflación. El campo situado junto a la carretera D396 ofreció una imagen poco habitual: un gigantesco montón de patatas de varios metros de altura y un continuo ir y venir de vehículos.
Vecinos de localidades cercanas y curiosos llegados de otros departamentos se turnaron para recoger los tubérculos. Algunos incluso cargaron sus coches hasta el límite, como Dylan, que aseguró "mientras no roce el suelo, seguimos llenando".
El agricultor había calculado con precisión que había fácilmente 500 toneladas. Pero lo que realmente llamó la atención fue cómo miles de personas se apresuraron a aprovecharse del regalo.
Entre los visitantes había familias completas. Christophe, de 68 años, explicó que "las patatas no son baratas", y aseguró que, bien almacenadas, pueden conservarse durante meses. Muchos de ellos aseguran que se trata de una oportunidad imperdible en estos tiempos.
La alcaldesa de Gigny-Bussy, Pascale Chevallot, confirmó que el agricultor decidió vaciar sus almacenes antes de la nueva cosecha. "Después serán esparcidas por el campo", dijo.
Este tipo de iniciativas no son un caso aislado en Francia. Christine, vecina del lago du Der, aseguró que días antes recogió patatas en otra localidad cercana. "Es una práctica muy común entre agricultores. Evita el despilfarro y ayuda a mucha gente", señaló.
El aumento del coste de la vida ha hecho que estas acciones cobren aún más relevancia social. Pero lo que realmente llamó la atención fue cómo miles de personas se apresuraron a aprovecharse del regalo, algunos con un objetivo doméstico y otros con el ánimo de negocio.
En un pueblo francés de apenas unos kilómetros cuadrados, se produjo uno de esos momentos inesperados en la vida de cualquier ciudadano, y es que miles de personas se apresuraron a llenar sacos y maleteros con 500 toneladas de patatas gratuitas. El agricultor que les regaló el bienestar, le debe la suerte.
El hombre, de Marne y Aube, no encontró salida comercial para estas patatas, recolectadas en un año pasado que aún estaban aptas para el consumo. La alternativa habitual habría sido destruirlas directamente, pero decidió dejarlas varios días a disposición del público para evitar el desperdicio.
La idea generosa se viralizó rápidamente por su carga simbólica: solidaridad, lucha contra el desperdicio alimentario y alivio económico en tiempos de inflación. El campo situado junto a la carretera D396 ofreció una imagen poco habitual: un gigantesco montón de patatas de varios metros de altura y un continuo ir y venir de vehículos.
Vecinos de localidades cercanas y curiosos llegados de otros departamentos se turnaron para recoger los tubérculos. Algunos incluso cargaron sus coches hasta el límite, como Dylan, que aseguró "mientras no roce el suelo, seguimos llenando".
El agricultor había calculado con precisión que había fácilmente 500 toneladas. Pero lo que realmente llamó la atención fue cómo miles de personas se apresuraron a aprovecharse del regalo.
Entre los visitantes había familias completas. Christophe, de 68 años, explicó que "las patatas no son baratas", y aseguró que, bien almacenadas, pueden conservarse durante meses. Muchos de ellos aseguran que se trata de una oportunidad imperdible en estos tiempos.
La alcaldesa de Gigny-Bussy, Pascale Chevallot, confirmó que el agricultor decidió vaciar sus almacenes antes de la nueva cosecha. "Después serán esparcidas por el campo", dijo.
Este tipo de iniciativas no son un caso aislado en Francia. Christine, vecina del lago du Der, aseguró que días antes recogió patatas en otra localidad cercana. "Es una práctica muy común entre agricultores. Evita el despilfarro y ayuda a mucha gente", señaló.
El aumento del coste de la vida ha hecho que estas acciones cobren aún más relevancia social. Pero lo que realmente llamó la atención fue cómo miles de personas se apresuraron a aprovecharse del regalo, algunos con un objetivo doméstico y otros con el ánimo de negocio.