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El silencioso adiós de las tropas internacionales en Ucrania: ¿un desperdicio de recursos?
La Legión Internacional creada en febrero de 2022 con el objetivo de canalizar la llegada de voluntarios extranjeros tras la invasión rusa ha sido desmantelada sin pronunciar un solo discurso oficial. El Estado Mayor ucraniano anunció su disolución a finales de diciembre del año pasado, lo que ha dejado a cientos de soldados internacionales en una situación incierta.
Para algunos de sus miembros, como Bjorn Kallsoy, conocido por su nombre de guerra Viking, el golpe fue tan inesperado como desmoralizador. El danés de 45 años, cabeza rapada y cuerpo lleno de tatuajes, se alistó en 2023, devastado por los crímenes de guerra rusos. Hoy, confiesa estar agotado física y mentalmente.
La decisión se tomó sin ruedas de prensa ni comunicados solemnes, lo que ha generado una sensación de miedo y desorientación entre los legionarios. El 1 de noviembre del año pasado, muchos de ellos recibieron un aviso repentina: debían hacer las maletas y trasladarse ese mismo día. Dos meses después, la decisión se hizo pública.
La crítica más dura llega desde dentro del propio ejército. Andrii Spivak, jefe de Estado Mayor del 2.º Batallón, califica la decisión como "un increíble desperdicio de recursos". La unidad desarrolló una doctrina híbrida, con dos tercios de operadores de drones y un tercio de infantería, que ahora se perderá.
La Legión Internacional nunca alcanzó el objetivo inicial de 20.000 combatientes en 2022. Según fuentes militares, varios miles firmaron contratos de tres años, pero la unidad finalmente contaba con solo 400 y 600 efectivos teóricos. Los voluntarios extranjeros reciben el mismo salario que los soldados ucranianos, pero pueden rescindir su contrato tras seis meses de servicio.
El desgaste explica en parte la reestructuración. La Legión contaba con cuatro batallones y participó en operaciones clave como la liberación de la región de Kupiansk en 2022 y el contraataque del verano de 2023 en Bakhmut.
Para muchos extranjeros, el problema no es seguir combatiendo, sino dónde y cómo. "Todos temen acabar en una unidad cuyo comandante no hable inglés", resume Viking. La Legión ofrecía un entorno seguro para voluntarios sin dominio del ucraniano.
La desaparición de la Legión Internacional de Defensa Territorial llega en un momento crítico: la guerra continúa sin señales de distensión y las fuerzas armadas ucranianas sufren una grave escasez de personal. La decisión silenciosa no solo afecta a cientos de voluntarios extranjeros, sino que también plantea dudas sobre la estrategia a largo plazo de Kiev en una guerra que, incluso sus combatientes, asumen que todavía va a durar.
La Legión Internacional creada en febrero de 2022 con el objetivo de canalizar la llegada de voluntarios extranjeros tras la invasión rusa ha sido desmantelada sin pronunciar un solo discurso oficial. El Estado Mayor ucraniano anunció su disolución a finales de diciembre del año pasado, lo que ha dejado a cientos de soldados internacionales en una situación incierta.
Para algunos de sus miembros, como Bjorn Kallsoy, conocido por su nombre de guerra Viking, el golpe fue tan inesperado como desmoralizador. El danés de 45 años, cabeza rapada y cuerpo lleno de tatuajes, se alistó en 2023, devastado por los crímenes de guerra rusos. Hoy, confiesa estar agotado física y mentalmente.
La decisión se tomó sin ruedas de prensa ni comunicados solemnes, lo que ha generado una sensación de miedo y desorientación entre los legionarios. El 1 de noviembre del año pasado, muchos de ellos recibieron un aviso repentina: debían hacer las maletas y trasladarse ese mismo día. Dos meses después, la decisión se hizo pública.
La crítica más dura llega desde dentro del propio ejército. Andrii Spivak, jefe de Estado Mayor del 2.º Batallón, califica la decisión como "un increíble desperdicio de recursos". La unidad desarrolló una doctrina híbrida, con dos tercios de operadores de drones y un tercio de infantería, que ahora se perderá.
La Legión Internacional nunca alcanzó el objetivo inicial de 20.000 combatientes en 2022. Según fuentes militares, varios miles firmaron contratos de tres años, pero la unidad finalmente contaba con solo 400 y 600 efectivos teóricos. Los voluntarios extranjeros reciben el mismo salario que los soldados ucranianos, pero pueden rescindir su contrato tras seis meses de servicio.
El desgaste explica en parte la reestructuración. La Legión contaba con cuatro batallones y participó en operaciones clave como la liberación de la región de Kupiansk en 2022 y el contraataque del verano de 2023 en Bakhmut.
Para muchos extranjeros, el problema no es seguir combatiendo, sino dónde y cómo. "Todos temen acabar en una unidad cuyo comandante no hable inglés", resume Viking. La Legión ofrecía un entorno seguro para voluntarios sin dominio del ucraniano.
La desaparición de la Legión Internacional de Defensa Territorial llega en un momento crítico: la guerra continúa sin señales de distensión y las fuerzas armadas ucranianas sufren una grave escasez de personal. La decisión silenciosa no solo afecta a cientos de voluntarios extranjeros, sino que también plantea dudas sobre la estrategia a largo plazo de Kiev en una guerra que, incluso sus combatientes, asumen que todavía va a durar.