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"Trump desafía la Unión Europea: ¿una amenaza para la democracia europea?"
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado que su objetivo es crear un electorado europeo de extrema derecha, que parta de países como Hungría y se consolide con partidos de raíz autoritaria. Esta afirmación ha generado una gran preocupación en la Unión Europea, que considera que se está tratando de desmontar el entramado creado a raíz de la II Guerra Mundial.
Trump cree que las políticas de antiinmigración y antiverde pueden ser la columna vertebral de ese nuevo electorado autoritario. Señala que estos partidos tienen una ideología pura y dura, basada en la oposición a la inmigración y a las políticas climáticas.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, no parece entender los planes de Trump y ha defendido que todo se trata de economía. Sin embargo, expertos como Ivan Krastev, del Instituto de Ciencias Humanas de Viena, argumentan que lo fundamental para Trump es la ideología, no la economía.
El expresidente del Banco Central Europeo Mario Draghi y el ex primer ministro italiano Enrico Letta han proponido una estrategia de "estabilidad institucional" para evitar el desmontaje del entramado europeo. Sin embargo, otros países miembros de la UE están dispuestos a conectar con las propuestas de Trump sobre inmigración y reducción de las políticas climáticas.
El presidente húngaro, Viktor Orbán, es visto como el principal motor de ese movimiento de los europeos hacia la derecha autoritaria. Sin embargo, su influencia no será suficiente para preservar el dominio estadounidense en Europa.
La crisis que se avecina es profunda y puede generar una lucha por Europa entre grandes potencias como China y Rusia, y potencias intermedias como Turquía y los países del Golfo. La regulación de las nuevas tecnologías, inteligencia artificial incluida, será un tema clave en este enfrentamiento.
La Unión Europea ha puesto en marcha una parte importante de esa regulación digital, pero sigue dependiendo de proveedores chinos o estadounidenses para acceder a la tecnología. La creación de un electorado europeo de extrema derecha no solo es una amenaza para la democracia europea, sino también para la soberanía digital y el mercado único.
"La lucha por Europa será una batalla épica", advierte Krastev. "Deberemos estar preparados para enfrentarla con determinación y coherencia".
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado que su objetivo es crear un electorado europeo de extrema derecha, que parta de países como Hungría y se consolide con partidos de raíz autoritaria. Esta afirmación ha generado una gran preocupación en la Unión Europea, que considera que se está tratando de desmontar el entramado creado a raíz de la II Guerra Mundial.
Trump cree que las políticas de antiinmigración y antiverde pueden ser la columna vertebral de ese nuevo electorado autoritario. Señala que estos partidos tienen una ideología pura y dura, basada en la oposición a la inmigración y a las políticas climáticas.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, no parece entender los planes de Trump y ha defendido que todo se trata de economía. Sin embargo, expertos como Ivan Krastev, del Instituto de Ciencias Humanas de Viena, argumentan que lo fundamental para Trump es la ideología, no la economía.
El expresidente del Banco Central Europeo Mario Draghi y el ex primer ministro italiano Enrico Letta han proponido una estrategia de "estabilidad institucional" para evitar el desmontaje del entramado europeo. Sin embargo, otros países miembros de la UE están dispuestos a conectar con las propuestas de Trump sobre inmigración y reducción de las políticas climáticas.
El presidente húngaro, Viktor Orbán, es visto como el principal motor de ese movimiento de los europeos hacia la derecha autoritaria. Sin embargo, su influencia no será suficiente para preservar el dominio estadounidense en Europa.
La crisis que se avecina es profunda y puede generar una lucha por Europa entre grandes potencias como China y Rusia, y potencias intermedias como Turquía y los países del Golfo. La regulación de las nuevas tecnologías, inteligencia artificial incluida, será un tema clave en este enfrentamiento.
La Unión Europea ha puesto en marcha una parte importante de esa regulación digital, pero sigue dependiendo de proveedores chinos o estadounidenses para acceder a la tecnología. La creación de un electorado europeo de extrema derecha no solo es una amenaza para la democracia europea, sino también para la soberanía digital y el mercado único.
"La lucha por Europa será una batalla épica", advierte Krastev. "Deberemos estar preparados para enfrentarla con determinación y coherencia".