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El gobernador de Minnesota, Tim Walz, y el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, se enfrentan a una investigación criminal por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. La fiscalía examina si sus declaraciones públicas sobre la presencia de ICE en el estado podrían constituir un supuesto de conspiración para interferir en investigaciones o actuaciones federales.
Los responsables del Departamento de Justicia no han emitido citaciones formales, aunque es probable que se produzcan en los próximos días. Walz y Frey aseguran que no han recibido notificación oficial alguna y denuncian un uso político del aparato judicial. Ambos critican haber quedado al margen de la investigación sobre la muerte de Renee Good, una ciudadana estadounidense que murió en Mineápolis tras ser disparada por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante una actuación.
La tensión institucional se ha intensificado tras la muerte de Good y otro tiroteo reciente, en el que un agente de ICE hirió a un inmigrante venezolano durante un operativo de arresto. Las autoridades federales defienden la actuación de los agentes, mientras que los responsables estatales y municipales insisten en que las movilizaciones deben mantenerse pacíficas.
El intento de Donald Trump de centrar el relato en la supuesta obstrucción de los demócratas a los operativos de inmigración, y de iniciar una investigación penal contra Walz y Frey, ha sido interpretado por críticos como un esfuerzo por desviar la atención de las preguntas sobre la conducta del propio Gobierno federal y de los agentes de inmigración implicados en la muerte de Good.
La fiscalía examina si las declaraciones públicas de Walz y Frey podrían estar relacionadas con la muerte de Renee Good. La investigación supone una escalada en el pulso entre la administración del presidente Trump y las autoridades demócratas de Minnesota por la intensificación de los operativos migratorios en la ciudad.
Los responsables del Departamento de Justicia no han emitido citaciones formales, aunque es probable que se produzcan en los próximos días. Walz y Frey aseguran que no han recibido notificación oficial alguna y denuncian un uso político del aparato judicial. Ambos critican haber quedado al margen de la investigación sobre la muerte de Renee Good, una ciudadana estadounidense que murió en Mineápolis tras ser disparada por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante una actuación.
La tensión institucional se ha intensificado tras la muerte de Good y otro tiroteo reciente, en el que un agente de ICE hirió a un inmigrante venezolano durante un operativo de arresto. Las autoridades federales defienden la actuación de los agentes, mientras que los responsables estatales y municipales insisten en que las movilizaciones deben mantenerse pacíficas.
El intento de Donald Trump de centrar el relato en la supuesta obstrucción de los demócratas a los operativos de inmigración, y de iniciar una investigación penal contra Walz y Frey, ha sido interpretado por críticos como un esfuerzo por desviar la atención de las preguntas sobre la conducta del propio Gobierno federal y de los agentes de inmigración implicados en la muerte de Good.
La fiscalía examina si las declaraciones públicas de Walz y Frey podrían estar relacionadas con la muerte de Renee Good. La investigación supone una escalada en el pulso entre la administración del presidente Trump y las autoridades demócratas de Minnesota por la intensificación de los operativos migratorios en la ciudad.