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Donald Trump chuleó sin disparar en su intervención en Davos, pero las expectativas no se cumplieron. En un foro donde la disciplina del reloj es implacable, el presidente de Estados Unidos sorprendió a todos con una llamada para invertir, que fue bien recibida por los inversores, pero cuestionó duramente a muchos líderes occidentales.
Trump ridiculizó a Macron por usar gafas oscuras durante su desafío, vapuleó a Keith Starmer por comprar molinos de viento en China y criticó fuertemente al primer ministro de Suiza por no reducir el déficit comercial con Estados Unidos. Sin embargo, no utilizó su poder para amenazar con nuevos aranceles o ocupar Groenlandia por la fuerza.
En su lugar, Trump dijo que "le basta con comprarla" a Groenlandia y no se desdijo de su anunciada decisión de anexionar el territorio. Esto generó murmullos de desaprobación entre los asistentes al foro.
La crítica más dura de Trump fue hacia la Unión Europea, que él calificó de "irreconocible". También equiparó a Putin con Zelenski y no respondió a preguntas sobre los tambores de crisis que recorren los mercados o el déficit galopante de Estados Unidos.
La reunión en Davos busca un mundo predecible, con reglas para las multinacionales y aranceles estables. Sin embargo, Donald Trump no les ofreció nada de esto. Solo prometió invertir y llamar a la acción, pero sin dar pistas sobre cómo lograrlo.
La respuesta del mercado fue positiva, ya que Wall Street volvió a subir después de la intervención de Trump. Pero en realidad, el presidente de Estados Unidos no cambió nada. Solo habló y chuleó, sin disparar ni hacer cumplir su voluntad.
Trump ridiculizó a Macron por usar gafas oscuras durante su desafío, vapuleó a Keith Starmer por comprar molinos de viento en China y criticó fuertemente al primer ministro de Suiza por no reducir el déficit comercial con Estados Unidos. Sin embargo, no utilizó su poder para amenazar con nuevos aranceles o ocupar Groenlandia por la fuerza.
En su lugar, Trump dijo que "le basta con comprarla" a Groenlandia y no se desdijo de su anunciada decisión de anexionar el territorio. Esto generó murmullos de desaprobación entre los asistentes al foro.
La crítica más dura de Trump fue hacia la Unión Europea, que él calificó de "irreconocible". También equiparó a Putin con Zelenski y no respondió a preguntas sobre los tambores de crisis que recorren los mercados o el déficit galopante de Estados Unidos.
La reunión en Davos busca un mundo predecible, con reglas para las multinacionales y aranceles estables. Sin embargo, Donald Trump no les ofreció nada de esto. Solo prometió invertir y llamar a la acción, pero sin dar pistas sobre cómo lograrlo.
La respuesta del mercado fue positiva, ya que Wall Street volvió a subir después de la intervención de Trump. Pero en realidad, el presidente de Estados Unidos no cambió nada. Solo habló y chuleó, sin disparar ni hacer cumplir su voluntad.