El Ministerio de Transportes ha confirmado que el "primer indicio técnico" en el caso del accidente ferroviario de Adamuz apunta a una rotura o alteración del carril, pero aún no se conoce si esa rotura es causa o consecuencia del descarrilamiento. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) está en fase de recopilación de datos y espera realizar análisis de laboratorio sobre los carriles y la rodadura del tren antes de determinar las causas del suceso.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha explicado que el descarrilamiento se produjo en un punto donde había varias roturas a lo largo de 200 o 300 metros de vía. El ministro ha asegurado que no hay evidencia suficiente para atribuir el accidente al exceso de velocidad o a fallos humanos, y que el transporte ferroviario es seguro.
La CIAF ha determinado que será necesario analizar en laboratorio los carriles en el punto de inicio del descarrilamiento, así como inspeccionar en taller la rodadura del tren Iryo. También se van a extraer los datos de los registradores jurídicos embarcados de ambos trenes.
El ministro Puente ha defendido que el transporte ferroviario es seguro y que el accidente fue un caso excepcional. Ha señalado que si el Alvia hubiera pasado veinte segundos antes o un minuto después, no estaríamos hablando probablemente de fallecidos, sino solo de heridos.
La Comisión ha publicado sus primeras conclusiones, que señalan el "descarrilamiento de los tres últimos coches de la composición del tren de alta velocidad Iryo 6189 Málaga - Madrid". También ha determinado que se produjo un choque de gran violencia entre los coches descarrilados de la cola del tren Iryo y la cabeza del tren Alvia, lo que causó que los dos primeros coches del tren Alvia cayeran por un terraplén lateral.
El ministro Puente ha apuntado al 2 de febrero como la posible fecha a partir de la cual se podrá circular con normalidad en los trenes que unen Madrid y Andalucía, aunque no se puede precisar cuándo se recuperará la circulación por la vía afectada.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha explicado que el descarrilamiento se produjo en un punto donde había varias roturas a lo largo de 200 o 300 metros de vía. El ministro ha asegurado que no hay evidencia suficiente para atribuir el accidente al exceso de velocidad o a fallos humanos, y que el transporte ferroviario es seguro.
La CIAF ha determinado que será necesario analizar en laboratorio los carriles en el punto de inicio del descarrilamiento, así como inspeccionar en taller la rodadura del tren Iryo. También se van a extraer los datos de los registradores jurídicos embarcados de ambos trenes.
El ministro Puente ha defendido que el transporte ferroviario es seguro y que el accidente fue un caso excepcional. Ha señalado que si el Alvia hubiera pasado veinte segundos antes o un minuto después, no estaríamos hablando probablemente de fallecidos, sino solo de heridos.
La Comisión ha publicado sus primeras conclusiones, que señalan el "descarrilamiento de los tres últimos coches de la composición del tren de alta velocidad Iryo 6189 Málaga - Madrid". También ha determinado que se produjo un choque de gran violencia entre los coches descarrilados de la cola del tren Iryo y la cabeza del tren Alvia, lo que causó que los dos primeros coches del tren Alvia cayeran por un terraplén lateral.
El ministro Puente ha apuntado al 2 de febrero como la posible fecha a partir de la cual se podrá circular con normalidad en los trenes que unen Madrid y Andalucía, aunque no se puede precisar cuándo se recuperará la circulación por la vía afectada.