Según un reciente estudio publicado en España, las pesadillas recurrentes podrían estar asociadas con la enfermedad de Alzheimer, según afirma Dr. Rafael Arroyo, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid. Se caracteriza el alzhéimer como una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta principalmente a la memoria, pensamiento y comportamiento.
"Las áreas del cerebro que regulan la memoria, las emociones y el sueño, como el hipocampo, la amígdala y los circuitos del sueño REM, empiezan a alterarse en las fases muy tempranas de la enfermedad. Estos cambios pueden desestabilizar la arquitectura del sueño y provocar sueños más vívidos, caóticos o emocionalmente intensos", subraya el especialista.
Las pesadillas se producen por una combinación de factores fisiológicos y emocionales que alteran el funcionamiento normal del sueño, especialmente durante la fase REM. En esta etapa, regiones como la amígdala (que regula el miedo) están hiperactivas, mientras que áreas encargadas del control racional –como la corteza prefrontal– funcionan a menor intensidad.
"En esta fase, las emociones intensas se expresen sin filtros. El estrés, la ansiedad, ciertos fármacos, trastornos del sueño (como la apnea), y cambios en la arquitectura del sueño pueden amplificar esta activación emocional nocturna", explica el Dr. Arroyo.
Un estudio publicado en The Lancet ha analizado la relación entre sueños y desarrollo de Alzheimer y ha mostrado que los sueños angustiantes se asocian con un declive cognitivo más rápido, así como con un mayor riesgo de demencia en personas con Parkinson. Este análisis no concluye taxativamente si los sueños angustiantes podrían estar relacionados con el declive cognitivo y con la demencia en personas sin Parkinson, pero sí que muestra la relación.
"Los sueños angustiantes frecuentes y las pesadillas recurrentes podrían ser un marcador temprano de riesgo de deterioro cognitivo y de demencia, especialmente en el caso de los hombres. Este riesgo aumenta de forma proporcional a la frecuencia de los sueños angustiantes", advierte Dr. Arroyo.
Las pesadillas se pueden asociar a parálisis del sueño, que es otro fenómeno que puede ocurrir conjuntamente: da la sensación de imposibilidad de moverse, imposibilidad de gritar e imposibilidad de escapar de la amenaza y le añade dramatismo.
"Las pesadillas acontecen generalmente en el primer tercio de la noche y pueden ser espontáneas, pero también pueden ser causadas por fármacos. Los que causan con más frecuencia pesadillas son los antihipertensivos. También hay otros fármacos que pueden provocar pesadillas como psicofármacos, medicación para el Parkinson, para enfermedades neurodegenerativas neurológicas, fármacos para el corazón, como los beta-bloqueantes", explica el Dr. Juan Pareja Grande, responsable de la Unidad del Sueño del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.
En resumen, según Dr. Arroyo y Dr. Pareja Grande, las pesadillas recurrentes podrían estar asociadas con la enfermedad de Alzheimer y podrían ser un marcador temprano de riesgo de deterioro cognitivo y de demencia, especialmente en el caso de los hombres.
"Las áreas del cerebro que regulan la memoria, las emociones y el sueño, como el hipocampo, la amígdala y los circuitos del sueño REM, empiezan a alterarse en las fases muy tempranas de la enfermedad. Estos cambios pueden desestabilizar la arquitectura del sueño y provocar sueños más vívidos, caóticos o emocionalmente intensos", subraya el especialista.
Las pesadillas se producen por una combinación de factores fisiológicos y emocionales que alteran el funcionamiento normal del sueño, especialmente durante la fase REM. En esta etapa, regiones como la amígdala (que regula el miedo) están hiperactivas, mientras que áreas encargadas del control racional –como la corteza prefrontal– funcionan a menor intensidad.
"En esta fase, las emociones intensas se expresen sin filtros. El estrés, la ansiedad, ciertos fármacos, trastornos del sueño (como la apnea), y cambios en la arquitectura del sueño pueden amplificar esta activación emocional nocturna", explica el Dr. Arroyo.
Un estudio publicado en The Lancet ha analizado la relación entre sueños y desarrollo de Alzheimer y ha mostrado que los sueños angustiantes se asocian con un declive cognitivo más rápido, así como con un mayor riesgo de demencia en personas con Parkinson. Este análisis no concluye taxativamente si los sueños angustiantes podrían estar relacionados con el declive cognitivo y con la demencia en personas sin Parkinson, pero sí que muestra la relación.
"Los sueños angustiantes frecuentes y las pesadillas recurrentes podrían ser un marcador temprano de riesgo de deterioro cognitivo y de demencia, especialmente en el caso de los hombres. Este riesgo aumenta de forma proporcional a la frecuencia de los sueños angustiantes", advierte Dr. Arroyo.
Las pesadillas se pueden asociar a parálisis del sueño, que es otro fenómeno que puede ocurrir conjuntamente: da la sensación de imposibilidad de moverse, imposibilidad de gritar e imposibilidad de escapar de la amenaza y le añade dramatismo.
"Las pesadillas acontecen generalmente en el primer tercio de la noche y pueden ser espontáneas, pero también pueden ser causadas por fármacos. Los que causan con más frecuencia pesadillas son los antihipertensivos. También hay otros fármacos que pueden provocar pesadillas como psicofármacos, medicación para el Parkinson, para enfermedades neurodegenerativas neurológicas, fármacos para el corazón, como los beta-bloqueantes", explica el Dr. Juan Pareja Grande, responsable de la Unidad del Sueño del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.
En resumen, según Dr. Arroyo y Dr. Pareja Grande, las pesadillas recurrentes podrían estar asociadas con la enfermedad de Alzheimer y podrían ser un marcador temprano de riesgo de deterioro cognitivo y de demencia, especialmente en el caso de los hombres.