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La vanidad es la peor de las enfermedades. En "The Beauty", una serie que se llena de sangre y pasarela, Ryan Murphy nos presenta un mundo donde el imperativo del éxito sin igual puede hacer que incluso lo más noble sea perjudicial.
El virus de diseño en cuestión, conocido como The Beauty, parece ser el objetivo perfecto para el multimillonario y misterioso Byron Forst. Sin embargo, el verdadero problema comienza cuando este virus se convierte en una obsesión para las supermodelos, quienes lo utilizan para ganar popularidad y fortuna.
La serie presenta un mundo donde la belleza es una enfermedad, que puede llevar a personas inocentes hasta la muerte. La vanidad de estas mujeres es tan alta que no dudan en sacrificar su propia vida por la perfección. Pero ¿qué costo realmente paga el mundo por este tipo de obsesión?
Jeremy Pope, quien encarna al incel con idéntico nombre de pila, explica a EL PERIÓDICO: "Ryan Murphy lleva mucho tiempo en conversación con el terror corporal. Ha estado dándole vueltas a esta serie de cómics y pensando en cómo podía adaptarla, cuál sería el modo de convertirla en serie". Este creador sin miedo a probar cosas demuestra que aún puede provocar de manera efectiva.
La modelo Bella Hadid, quien es la protagonista de ese primer prólogo al son del 'Firestarter' de The Prodigy, es otro ejemplo de cómo la vanidad puede llevar a una persona a un punto mortal. En la serie, también encontramos a John Carroll Lynch, Vincent D'Onofrio y Isabella Rossellini.
La medicina en "The Beauty" se presenta como un caramelo para algunas personas, mientras que otras están dispuestas a sacrificar su propia vida por la perfección. La serie demuestra cómo la sociedad puede ser muy narcisista y cómo podemos ignorar las consecuencias de nuestras acciones para conseguirla.
La pregunta es: ¿qué estamos dispuestos a sacrificar por la perfección? "Lo que hace Murphy es convertir la medicina en chuchería", dice Ashton Kutcher. La serie es una reflexión sobre qué tipo de sociedad queremos vivir y cómo podemos cambiarlo.
El virus de diseño en cuestión, conocido como The Beauty, parece ser el objetivo perfecto para el multimillonario y misterioso Byron Forst. Sin embargo, el verdadero problema comienza cuando este virus se convierte en una obsesión para las supermodelos, quienes lo utilizan para ganar popularidad y fortuna.
La serie presenta un mundo donde la belleza es una enfermedad, que puede llevar a personas inocentes hasta la muerte. La vanidad de estas mujeres es tan alta que no dudan en sacrificar su propia vida por la perfección. Pero ¿qué costo realmente paga el mundo por este tipo de obsesión?
Jeremy Pope, quien encarna al incel con idéntico nombre de pila, explica a EL PERIÓDICO: "Ryan Murphy lleva mucho tiempo en conversación con el terror corporal. Ha estado dándole vueltas a esta serie de cómics y pensando en cómo podía adaptarla, cuál sería el modo de convertirla en serie". Este creador sin miedo a probar cosas demuestra que aún puede provocar de manera efectiva.
La modelo Bella Hadid, quien es la protagonista de ese primer prólogo al son del 'Firestarter' de The Prodigy, es otro ejemplo de cómo la vanidad puede llevar a una persona a un punto mortal. En la serie, también encontramos a John Carroll Lynch, Vincent D'Onofrio y Isabella Rossellini.
La medicina en "The Beauty" se presenta como un caramelo para algunas personas, mientras que otras están dispuestas a sacrificar su propia vida por la perfección. La serie demuestra cómo la sociedad puede ser muy narcisista y cómo podemos ignorar las consecuencias de nuestras acciones para conseguirla.
La pregunta es: ¿qué estamos dispuestos a sacrificar por la perfección? "Lo que hace Murphy es convertir la medicina en chuchería", dice Ashton Kutcher. La serie es una reflexión sobre qué tipo de sociedad queremos vivir y cómo podemos cambiarlo.