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Las ciudades de Tarragona y Reus, en el Baix Camp, han suspendido temporalmente las normativas restrictivas de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) sin dar una fecha de regreso. Esta decisión, tomada por ambos ayuntamientos, se debe a las duras consecuencias que está teniendo la crisis en Rodalies, que ha generado un desconcierto entre varios municipios catalanes.
Reus, que activó su ZBE el pasado 1 de diciembre, ha decidido mantener esta medida sin una fecha de regreso. En este sentido, el consistorio reusense ha emitido un comunicado en el que se confirma la suspensión y asegura que no hay prevista la desactivación de la interrupción de la ZBE. De esta forma, todos los días de la semana tienen la misma consideración que un día festivo a efectos normativos, lo que impide que los vehículos de residentes de fuera de Reus o que no pagan el impuesto de vehículos en la ciudad necesiten autorización para acceder al perímetro.
Tarragona también ha suspendido temporalmente las normativas restrictivas de la ZBE, aunque con menos recorrido. La activación tuvo lugar el 31 de diciembre y se ha aplicado con normalidad durante apenas tres semanas. En este sentido, Tarragona y Reus están siguiendo las excepciones previstas en los reglamentos de sendas ZBE, así como los mecanismos de flexibilidad contemplados para permitir la entrada y salida de todos los vehículos más contaminantes.
Por otro lado, solo la ciudad de Barcelona ha optado por el decreto de alcaldía para reforzar la suspensión temporal de la ZBE. A pesar de que otros reglamentos municipales ya contemplan este tipo de situaciones y excepciones, la capital catalana optó por el decreto para asegurarse y alejar las dudas jurídicas que produce la situación de la movilidad en Catalunya.
En resumen, Tarragona y Reus han respondido a la petición de la Generalitat aplicando las excepciones previstas en los reglamentos de sendas ZBE.
Reus, que activó su ZBE el pasado 1 de diciembre, ha decidido mantener esta medida sin una fecha de regreso. En este sentido, el consistorio reusense ha emitido un comunicado en el que se confirma la suspensión y asegura que no hay prevista la desactivación de la interrupción de la ZBE. De esta forma, todos los días de la semana tienen la misma consideración que un día festivo a efectos normativos, lo que impide que los vehículos de residentes de fuera de Reus o que no pagan el impuesto de vehículos en la ciudad necesiten autorización para acceder al perímetro.
Tarragona también ha suspendido temporalmente las normativas restrictivas de la ZBE, aunque con menos recorrido. La activación tuvo lugar el 31 de diciembre y se ha aplicado con normalidad durante apenas tres semanas. En este sentido, Tarragona y Reus están siguiendo las excepciones previstas en los reglamentos de sendas ZBE, así como los mecanismos de flexibilidad contemplados para permitir la entrada y salida de todos los vehículos más contaminantes.
Por otro lado, solo la ciudad de Barcelona ha optado por el decreto de alcaldía para reforzar la suspensión temporal de la ZBE. A pesar de que otros reglamentos municipales ya contemplan este tipo de situaciones y excepciones, la capital catalana optó por el decreto para asegurarse y alejar las dudas jurídicas que produce la situación de la movilidad en Catalunya.
En resumen, Tarragona y Reus han respondido a la petición de la Generalitat aplicando las excepciones previstas en los reglamentos de sendas ZBE.