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Tarragona, una ciudad que se está preparando para recibir a un visitante especial: el Parador Nacional de Turismo. La intención del alcalde Rubén Viñuales es asegurarse de que este establecimiento llegue a la ciudad antes de las próximas elecciones municipales. El máximo representante municipal quiere dejar una huella indeleble en su mandato, finalizando con el sello del Gobierno español.
Sin embargo, Tarragona no está sola en esta búsqueda. Otras ciudades catalanas como Tortosa, Cardona, Vielha y la Seu d'Urgell también han obtenido establecimientos que forman parte de la red hotelera gestionada por el Gobierno. Baeza (Jaén) y San Cristóbal de la Laguna (Santa Cruz de Tenerife) son las únicas ciudades con este sello.
La demanda del Parador Nacional en Tarragona es larga y se basa en la relevancia histórica, arquitectónica y artística de la ciudad. La historia romana es un atractivo principal, junto con la gran afluencia de turistas que generan unos 2 millones al año. Hace un año, el alcalde llegó a pedir por carta al ministro de Turismo, Jordi Hereu, que estudiara la idea.
Un rompecabezas importante es el emplazamiento del Parador. Los ojos en la plaça de la Font de Tarragona miran a Madrid, pendientes de saber la opción preferida del Gobierno. El alcalde siempre ha hablado de opciones A, B, C y D para este establecimiento hotelero. Inicialmente, Ca l'Ardiaca era la opción preferida, pero esta ha sido descartada debido a las dificultades para obtener y rehabilitar el inmueble.
Otras opciones han surgido en la conversación pública: la Casa Montoliu, situada en la calle Cavallers, y el edificio del Banc d'Espanya, abandonado desde hace más de dos décadas. El edificio cuenta con una superficie aproximada de 3.000 metros cuadrados.
El apoyo de la Generalitat y el Estado es evidente. En junio del año pasado, se realizaron visitas sucesivas para explorar esta idea. El Govern reconoció no entender por qué Tarragona aún no cuenta con un Parador Nacional, pero anunció que ayudaría "en todo lo posible". La secretaria de Estado de Turismo expresó una voluntad favorable para encontrar una ubicación adecuada entre todos.
Sin embargo, el proceso se encuentra al principio. El tiempo será crucial para resolver esta incógnita. Tarragona sigue mirando hacia Madrid, pendiente del anuncio oficial que podría cambiar la historia de su capital tercera en cuanto a atraer a visitantes y turistas.
Sin embargo, Tarragona no está sola en esta búsqueda. Otras ciudades catalanas como Tortosa, Cardona, Vielha y la Seu d'Urgell también han obtenido establecimientos que forman parte de la red hotelera gestionada por el Gobierno. Baeza (Jaén) y San Cristóbal de la Laguna (Santa Cruz de Tenerife) son las únicas ciudades con este sello.
La demanda del Parador Nacional en Tarragona es larga y se basa en la relevancia histórica, arquitectónica y artística de la ciudad. La historia romana es un atractivo principal, junto con la gran afluencia de turistas que generan unos 2 millones al año. Hace un año, el alcalde llegó a pedir por carta al ministro de Turismo, Jordi Hereu, que estudiara la idea.
Un rompecabezas importante es el emplazamiento del Parador. Los ojos en la plaça de la Font de Tarragona miran a Madrid, pendientes de saber la opción preferida del Gobierno. El alcalde siempre ha hablado de opciones A, B, C y D para este establecimiento hotelero. Inicialmente, Ca l'Ardiaca era la opción preferida, pero esta ha sido descartada debido a las dificultades para obtener y rehabilitar el inmueble.
Otras opciones han surgido en la conversación pública: la Casa Montoliu, situada en la calle Cavallers, y el edificio del Banc d'Espanya, abandonado desde hace más de dos décadas. El edificio cuenta con una superficie aproximada de 3.000 metros cuadrados.
El apoyo de la Generalitat y el Estado es evidente. En junio del año pasado, se realizaron visitas sucesivas para explorar esta idea. El Govern reconoció no entender por qué Tarragona aún no cuenta con un Parador Nacional, pero anunció que ayudaría "en todo lo posible". La secretaria de Estado de Turismo expresó una voluntad favorable para encontrar una ubicación adecuada entre todos.
Sin embargo, el proceso se encuentra al principio. El tiempo será crucial para resolver esta incógnita. Tarragona sigue mirando hacia Madrid, pendiente del anuncio oficial que podría cambiar la historia de su capital tercera en cuanto a atraer a visitantes y turistas.