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El turismo de bienestar: cómo España se reinventa en el mercado de experiencias únicas
España, conocida por su rica tradición y paisajes naturales, está experimentando una transformación en su sector turístico. Tras décadas de enfocarse en el turismo de sol y playa, la apuesta se encamina a un nuevo camino que equilibra ocio, autocuidado, sostenibilidad y desarrollo local.
El movimiento del bienestar se ha convertido en una tendencia dominante en España, con más de 2.500 establecimientos de bienestar en todo el país. Desde hoteles con spas y balnearios hasta glampings, retiros rurales y centros de talasoterapia, la oferta se diversifica cada vez más.
"Ahora vamos un paso más", afirma Mamen Martínez, miembro de la Asociación Iberoamericana de Turismo y Bienestar. "El turista busca esa integración donde cada paso del viaje contribuye a su salud y equilibrio emocional". La media de satisfacción de los usuarios que visitan estos espacios roza el sobresaliente (8,53 sobre 10), lo que sugiere una percepción muy positiva.
La iniciativa se enmarca en un proyecto llamado Experiencias Turismo Bienestar España, que busca diseñar rutas adaptadas a la demanda de sostenibilidad, autocuidado y conexión local. Se han creado once experiencias piloto a lo largo del país, desde la Ruta de los Pueblos Blancos en Cádiz hasta la combinación de paisaje y bienestar en Gran Canaria.
"El turismo de bienestar es un turismo transversal porque implica a todo el territorio, implica a los agentes locales y a las autoridades", explica Teresa Pacheco, presidenta de la Asociación Iberoamericana de Termalismo y Bienestar. "Es una manera de revitalizar el mundo rural, de generar empleo durante todo el año que no sea solo temporadas y que no se masifique".
El movimiento del bienestar en España apuesta por el slow travel, la desconexión digital, el consumo consciente y el respeto por el entorno y la cultura local. La clave está en la sensibilización y regularización del sector, estableciendo normas de calidad homogéneas, formación reglada de terapeutas y profesionales, y unificación de la terminología para evitar confusiones y garantizar un sello de calidad.
"España ahora mismo está preparada para eso", afirma Martínez. "Ahora tenemos que saber venderlo. Necesitamos normalizar, necesitamos normas de calidad para las diferentes tipologías de establecimientos que ofrecen bienestar".
La oferta de retiros es un filón que se ha aprovechado en España, ya que la infraestructura ya está. Los expertos destacan la importancia de localizar a ese colectivo que quiera hacer un retiro con una disciplina concreta, como yoga o mindfulness.
En resumen, el turismo de bienestar es una tendencia en crecimiento en España, que busca equilibrar ocio, autocuidado, sostenibilidad y desarrollo local. La clave está en la sensibilización y regularización del sector, estableciendo normas de calidad y fomentando la conexión con la naturaleza y la cultura local.
España, conocida por su rica tradición y paisajes naturales, está experimentando una transformación en su sector turístico. Tras décadas de enfocarse en el turismo de sol y playa, la apuesta se encamina a un nuevo camino que equilibra ocio, autocuidado, sostenibilidad y desarrollo local.
El movimiento del bienestar se ha convertido en una tendencia dominante en España, con más de 2.500 establecimientos de bienestar en todo el país. Desde hoteles con spas y balnearios hasta glampings, retiros rurales y centros de talasoterapia, la oferta se diversifica cada vez más.
"Ahora vamos un paso más", afirma Mamen Martínez, miembro de la Asociación Iberoamericana de Turismo y Bienestar. "El turista busca esa integración donde cada paso del viaje contribuye a su salud y equilibrio emocional". La media de satisfacción de los usuarios que visitan estos espacios roza el sobresaliente (8,53 sobre 10), lo que sugiere una percepción muy positiva.
La iniciativa se enmarca en un proyecto llamado Experiencias Turismo Bienestar España, que busca diseñar rutas adaptadas a la demanda de sostenibilidad, autocuidado y conexión local. Se han creado once experiencias piloto a lo largo del país, desde la Ruta de los Pueblos Blancos en Cádiz hasta la combinación de paisaje y bienestar en Gran Canaria.
"El turismo de bienestar es un turismo transversal porque implica a todo el territorio, implica a los agentes locales y a las autoridades", explica Teresa Pacheco, presidenta de la Asociación Iberoamericana de Termalismo y Bienestar. "Es una manera de revitalizar el mundo rural, de generar empleo durante todo el año que no sea solo temporadas y que no se masifique".
El movimiento del bienestar en España apuesta por el slow travel, la desconexión digital, el consumo consciente y el respeto por el entorno y la cultura local. La clave está en la sensibilización y regularización del sector, estableciendo normas de calidad homogéneas, formación reglada de terapeutas y profesionales, y unificación de la terminología para evitar confusiones y garantizar un sello de calidad.
"España ahora mismo está preparada para eso", afirma Martínez. "Ahora tenemos que saber venderlo. Necesitamos normalizar, necesitamos normas de calidad para las diferentes tipologías de establecimientos que ofrecen bienestar".
La oferta de retiros es un filón que se ha aprovechado en España, ya que la infraestructura ya está. Los expertos destacan la importancia de localizar a ese colectivo que quiera hacer un retiro con una disciplina concreta, como yoga o mindfulness.
En resumen, el turismo de bienestar es una tendencia en crecimiento en España, que busca equilibrar ocio, autocuidado, sostenibilidad y desarrollo local. La clave está en la sensibilización y regularización del sector, estableciendo normas de calidad y fomentando la conexión con la naturaleza y la cultura local.