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La inclusión en Ceuta, un sueño que se esconde detrás del horario escolar. En la escuela Lope de Vega, donde una alumna con necesidades educativas especiales ha estado integrada desde los tres años, la realidad es otra cosa. El avance diario y la ayuda profesional son reconocidos por todos, pero cuando se trata de actividades extraescolares, el problema surge.
Las familias que acompañan a sus hijos en estas experiencias, saben bien lo difícil que es obtener una respuesta positiva. A pesar de los esfuerzos, la exclusión sigue siendo un obstáculo para muchos niños y niñas con necesidades especiales. Ello ocurre sin conocerlos a fondo, sin conocer su personalidad, sus intereses o sus fortalezas.
La lucha por la inclusión se despliega fuera del horario escolar, donde la realidad es más dura. La bofetada que las familias reciben cuando son denegadas la participación en actividades extraescolares es un golpe duro y doloroso. Un golpe que puede afectar no solo a los niños y niñas con necesidades especiales, sino también a su familia y a su bienestar emocional.
Es hora de cambiar esta realidad. Es hora de que las instituciones educativas prioricen la inclusión en todas sus formas. Es hora de que se asignen recursos adicionales para apoyar a los niños y niñas con necesidades especiales, así como para formar a los profesionales del sector.
A todos aquellos que pueden escuchar esta llamada, les pedimos que actúen. Ayudemos a crear un entorno educativo más inclusivo, donde todos los niños y niñas tengan la oportunidad de crecer y desarrollarse sin obstáculos.
Las familias que acompañan a sus hijos en estas experiencias, saben bien lo difícil que es obtener una respuesta positiva. A pesar de los esfuerzos, la exclusión sigue siendo un obstáculo para muchos niños y niñas con necesidades especiales. Ello ocurre sin conocerlos a fondo, sin conocer su personalidad, sus intereses o sus fortalezas.
La lucha por la inclusión se despliega fuera del horario escolar, donde la realidad es más dura. La bofetada que las familias reciben cuando son denegadas la participación en actividades extraescolares es un golpe duro y doloroso. Un golpe que puede afectar no solo a los niños y niñas con necesidades especiales, sino también a su familia y a su bienestar emocional.
Es hora de cambiar esta realidad. Es hora de que las instituciones educativas prioricen la inclusión en todas sus formas. Es hora de que se asignen recursos adicionales para apoyar a los niños y niñas con necesidades especiales, así como para formar a los profesionales del sector.
A todos aquellos que pueden escuchar esta llamada, les pedimos que actúen. Ayudemos a crear un entorno educativo más inclusivo, donde todos los niños y niñas tengan la oportunidad de crecer y desarrollarse sin obstáculos.