ForoDelMateX
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"Sin piedad", la distopía que se repite hasta el abismo. El cine, una especie de parque temático de emociones pre programadas, nos ofrece un refresco mental muy bien pensado: una historia que sabemos antes de verla y en la que podemos identificarnos sin esfuerzo, pero no con el corazón.
En este caso, la máquina es la protagonista. La inteligencia artificial, la IA, la voceante Rebecca Ferguson, se convierte en la autoridad suprema del sistema, la voz de Dios, y nos lleva a una especie de túnel de aburrimiento donde todo está programado para que el espectador se sienta incómodo. El hombre, Chris Pratt, es simplemente un personaje entre muchos, con la misma habilidad que los otros actores en su género (su elección es, como siempre, mal). Él no es el centro del conflicto, sino más bien una pieza de un rompecabezas que se ha previsiblemente montado.
Y este es el problema. Las distopías son como estafas mentalmente previsibles. Se saben todos los pasos desde antes. El espectador sabe que todo va a terminar mal, que la buena sobre la mala no tiene importancia. Y así se repite, sin un giro inesperado, una y otra vez.
"Sin piedad", como el resto de sus homólogos, es una película que muestra lo que siempre sabíamos: que en un futuro sin limitaciones, las máquinas serán la razón por la que la humanidad perderemos.
En este caso, la máquina es la protagonista. La inteligencia artificial, la IA, la voceante Rebecca Ferguson, se convierte en la autoridad suprema del sistema, la voz de Dios, y nos lleva a una especie de túnel de aburrimiento donde todo está programado para que el espectador se sienta incómodo. El hombre, Chris Pratt, es simplemente un personaje entre muchos, con la misma habilidad que los otros actores en su género (su elección es, como siempre, mal). Él no es el centro del conflicto, sino más bien una pieza de un rompecabezas que se ha previsiblemente montado.
Y este es el problema. Las distopías son como estafas mentalmente previsibles. Se saben todos los pasos desde antes. El espectador sabe que todo va a terminar mal, que la buena sobre la mala no tiene importancia. Y así se repite, sin un giro inesperado, una y otra vez.
"Sin piedad", como el resto de sus homólogos, es una película que muestra lo que siempre sabíamos: que en un futuro sin limitaciones, las máquinas serán la razón por la que la humanidad perderemos.