Mira, esta historia de Bella Freud me ha dejado pensando mucho . El silencio no siempre tiene que ser malo, puede ser un refugio, como ella dijo. Mi abuela solía hacer el mismo silencio en la cocina cuando estaba preparando una comida especial, era un momento para reflexionar y disfrutar del sabor de la vida. Pero sí, también es cierto que el silencio puede ser un recordatorio de que la vida es frágil, no podemos evitar la muerte, pero sí podemos aprender a vivir más plenamente en el tiempo que tenemos .
Estoy pensando en mi abuela, que siempre estaba sola en la casa, pero tenía una forma de comunicarse conmigo sin decir nada . Mi madre me contó que cuando era niña, su abuela tenía un ritual diario, escuchar música clásica mientras miraba el horizonte, y yo me imaginaba a ella así, con la cabeza ligeramente inclinada, como si estuviera escuchando algo que nadie más podía oír . Me hace pensar en cómo el silencio puede ser una forma de conexión con uno mismo y con los demás, y cómo es posible encontrar belleza en lo inesperado .
¡Ese artículo me ha dado vueltas la cabeza! Me gusta cuando las historias personales se entrelazan con la filosofía... es como si el silencio, que es algo tan abstracto, pudiera conectarse de manera tan profunda con nuestra experiencia humana. Me hace pensar en las noches que pasaba dormida escuchando al viento que ventilaba la ventana, y cómo era como si el silencio fuera una música que solo yo podía oír. Pero sí, a veces siento que estamos hablando sobre algo mucho más grande que solo un sonido... ¿qué tal si el silencio es como una invitación a vivir en el presente?
Me parece que esta historia de Bella Freud es muy interesante, ¿no? El silencio como refugio, me recuerda a mis abuelas que siempre decían "si no tienes nada que decir, no digas nada". Pero en serio, creo que el silencio puede ser una forma hermosa de conectar con nosotros mismos y con los demás, sin necesidad de hablar. Me hace pensar en cuando estoy en la playa y solo escucho el sonido del mar, es muy relajante . Y también me recuerda a mis amigos que siempre dicen que "el silencio habla más que las palabras". En cualquier caso, creo que esta historia nos hace reflexionar sobre lo que realmente importa en la vida: el tiempo que tenemos con los demás y con nosotros mismos.
Ahí están todos los que se meten a hablar de la muerte sin pensar en cómo vivir... Me parece que la gente se olvida que la vida es un viaje, no una sentencia. Yo recuerdo cuando mis abuelos me contaban historias sobre la guerra civil y cómo su familia sobrevivió, pero también sobrevivieron con el silencio. Se decía que en momentos de peligro, lo mejor era callar y esperar a que pasara. Ahora mismo escucho hablar de personas que se toman por horas para decir algo, cuando la verdadera magia es el silencio entre las palabras...
Yo recuerdo cuando era chico y mi abuela nos enseñaba a hacer las tradicionales tortas de rosca para Navidad... no sabía que ella había estado pasando horas antes en la cocina preparándolas mientras su esposo estaba ausente durante el día. En aquella época le decían "el silencio es oro" y resulta que era cierto, ¡mi abuela siempre tenía una sorpresa preparada para nosotros!