Un nuevo tipo de señor: el señor de izquierdas
En el ámbito político, existe una subespecie peculiar de "señores" que se caracteriza por su capacidad adaptativa y habilidades para imitar los comportamientos femeninos. Este fenómeno es más común entre aquellos de izquierda, quienes no tienen remilgos en adoptar los "tips" del feminismo para ascender en la cadena trófica política.
El señor de izquierdas se distingue por su capacidad para imitar a las mujeres sin realmente entender sus necesidades y perspectivas. Se camufla detrás de un discurso que parece feminista, pero que en realidad es solo una forma de manipulación para ganar la obediencia de sus seguidores.
En el fondo de su mente, este tipo de señor siente que las mujeres son iguales en teoría, pero considera que algunas son más "iguals" que otras. Crece un clima de desconfianza y discriminación hacia aquellos que no se ajustan a sus expectativas.
Sin embargo, cuando alguien se atreve a denunciar su comportamiento, ya se ha hecho con una camarilla de seguidores que le disculpan por su falta de comprensión. El señor de izquierdas se convierte en un "buen señor", pero solo porque sabe cómo manipular el lenguaje y las emociones de los demás.
La mala noticia es que este tipo de comportamiento sigue siendo común en la política española, donde se tolera y se justifica la discriminación y la falta de respeto hacia las mujeres. La buena noticia es que ya no cuela, y que finalmente hay alguien dispuesto a llamar al perro por el que lo está.
En el ámbito político, existe una subespecie peculiar de "señores" que se caracteriza por su capacidad adaptativa y habilidades para imitar los comportamientos femeninos. Este fenómeno es más común entre aquellos de izquierda, quienes no tienen remilgos en adoptar los "tips" del feminismo para ascender en la cadena trófica política.
El señor de izquierdas se distingue por su capacidad para imitar a las mujeres sin realmente entender sus necesidades y perspectivas. Se camufla detrás de un discurso que parece feminista, pero que en realidad es solo una forma de manipulación para ganar la obediencia de sus seguidores.
En el fondo de su mente, este tipo de señor siente que las mujeres son iguales en teoría, pero considera que algunas son más "iguals" que otras. Crece un clima de desconfianza y discriminación hacia aquellos que no se ajustan a sus expectativas.
Sin embargo, cuando alguien se atreve a denunciar su comportamiento, ya se ha hecho con una camarilla de seguidores que le disculpan por su falta de comprensión. El señor de izquierdas se convierte en un "buen señor", pero solo porque sabe cómo manipular el lenguaje y las emociones de los demás.
La mala noticia es que este tipo de comportamiento sigue siendo común en la política española, donde se tolera y se justifica la discriminación y la falta de respeto hacia las mujeres. La buena noticia es que ya no cuela, y que finalmente hay alguien dispuesto a llamar al perro por el que lo está.