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Scarlett Johansson se ha sincera sobre el impacto que tuvo apoyar a Woody Allen cuando buenamente parte de Hollywood se distanciaba del director. Lo ha hecho en una entrevista publicada por The Telegraph, en la que repasa el efecto que pudo tener aquel gesto y el modo en que lo interpreta hoy.
La actriz recordó sus declaraciones de 2019 a The Hollywood Reporter, cuando afirmó: "Quiero a Woody. Le creo, y trabajaría con él en cualquier momento". Y reiteró que el cineasta le había negado directamente la acusación de abusos formulada por Dylan Farrow y que ella confiaba en su versión.
Preguntada ahora por las consecuencias de haber salido en su defensa, Johansson admitió a The Telegraph que es difícil medirlas: "Supongo que es difícil de saber. Nunca sabes cuál va a ser exactamente el efecto dominó". Y añadió que su madre siempre la animó a mantener la integridad y a defender lo que cree: "Mi madre siempre me animó a ser yo misma, a entender que es importante tener integridad y defender lo que uno cree".
Johansson matizó que la experiencia le ha enseñado a elegir mejor los momentos para intervenir en ciertas polémicas: "Creo que también es importante saber cuándo no es tu turno. No quiero decir que tengas que silenciarte. Quiero decir que a veces simplemente no es tu momento. Y eso es algo que he comprendido más a medida que he madurado".
La actriz forma parte del reducido grupo que mantuvo su apoyo al director mientras otros colaboradores expresaban su arrepentimiento por haber trabajado con él. La recientemente fallecida Diane Keaton fue una de las pocas que también lo defendió.
En entrevista, Johansson habla de otro episodio delicado relacionado en este caso con Eleanor the Great. La estrella explica que un inversor abandonó el proyecto a pocas semanas del rodaje por incomodidad con un elemento central del guion: el hecho de que la protagonista se atribuye por error la identidad de una superviviente del Holocausto.
"Nos encanta la película, Scarlett, pero no nos entusiasma todo el tema del Holocausto. ¿Podemos hacer que la personaje mienta sobre otra cosa?", fue el mensaje que recibió, según relata al diario británico. Johansson se negó a cambiarlo: la mentira era la base dramática de la historia.
Tras una retirada que dejó un vacío importante en el presupuesto, una "llamada de emergencia" permitió que Sony Pictures Classics entrara como distribuidor y salvara la producción.
La actriz recordó sus declaraciones de 2019 a The Hollywood Reporter, cuando afirmó: "Quiero a Woody. Le creo, y trabajaría con él en cualquier momento". Y reiteró que el cineasta le había negado directamente la acusación de abusos formulada por Dylan Farrow y que ella confiaba en su versión.
Preguntada ahora por las consecuencias de haber salido en su defensa, Johansson admitió a The Telegraph que es difícil medirlas: "Supongo que es difícil de saber. Nunca sabes cuál va a ser exactamente el efecto dominó". Y añadió que su madre siempre la animó a mantener la integridad y a defender lo que cree: "Mi madre siempre me animó a ser yo misma, a entender que es importante tener integridad y defender lo que uno cree".
Johansson matizó que la experiencia le ha enseñado a elegir mejor los momentos para intervenir en ciertas polémicas: "Creo que también es importante saber cuándo no es tu turno. No quiero decir que tengas que silenciarte. Quiero decir que a veces simplemente no es tu momento. Y eso es algo que he comprendido más a medida que he madurado".
La actriz forma parte del reducido grupo que mantuvo su apoyo al director mientras otros colaboradores expresaban su arrepentimiento por haber trabajado con él. La recientemente fallecida Diane Keaton fue una de las pocas que también lo defendió.
En entrevista, Johansson habla de otro episodio delicado relacionado en este caso con Eleanor the Great. La estrella explica que un inversor abandonó el proyecto a pocas semanas del rodaje por incomodidad con un elemento central del guion: el hecho de que la protagonista se atribuye por error la identidad de una superviviente del Holocausto.
"Nos encanta la película, Scarlett, pero no nos entusiasma todo el tema del Holocausto. ¿Podemos hacer que la personaje mienta sobre otra cosa?", fue el mensaje que recibió, según relata al diario británico. Johansson se negó a cambiarlo: la mentira era la base dramática de la historia.
Tras una retirada que dejó un vacío importante en el presupuesto, una "llamada de emergencia" permitió que Sony Pictures Classics entrara como distribuidor y salvara la producción.