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El trabajo, una fuente de vida y no una identidad. La verdadera clave del éxito radica en establecer límites saludables y priorizar aquello que nos aporta bienestar, según Sandy Martos, activista y defensor de un estilo de vida más equilibrado.
"Trabajar para vivir y no vivir para trabajar es una de las mayores formas de autocuidado", afirma Martos. La idea es entender el trabajo como una fuente de ingresos, pero no necesariamente como parte esencial de nuestra identidad. Al cimentar nuestro valor en un éxito laboral al uso, estamos a merced de la empresa y nos exponemos a ser prescindibles y reemplazables.
Los jóvenes de hoy son más conscientes que nunca de sus prioridades y están menos dispuestos a hacer concesiones. La vida es demasiado insostenible y el mundo cambia a gran velocidad, plagado de conflictos, injusticias y tragedias. Establecer límites saludables y priorizar aquello que nos aporta bienestar es, en realidad, cuidar nuestra salud mental.
No es que los jóvenes no tengan ambición, sino que la enfocamos fuera del entorno laboral, hacia aquellas cosas que verdaderamente nos apasionan. Tampoco es que seamos vagos ni sigamos la ley del mínimo esfuerzo. La sociedad nos empuja a querer siempre más y más, pero aspirar a tener una vida tranquila, feliz y que nos satisfaga como personas es, en realidad, más que suficiente.
El éxito radica en encontrar un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida personal, priorizando aquello que nos aporta bienestar y estableciendo límites saludables. La generación de hoy está dispuesta a redefinir lo que significa ser exitoso y busca una forma de vida más equilibrada y sostenible.
"Trabajar para vivir y no vivir para trabajar es una de las mayores formas de autocuidado", afirma Martos. La idea es entender el trabajo como una fuente de ingresos, pero no necesariamente como parte esencial de nuestra identidad. Al cimentar nuestro valor en un éxito laboral al uso, estamos a merced de la empresa y nos exponemos a ser prescindibles y reemplazables.
Los jóvenes de hoy son más conscientes que nunca de sus prioridades y están menos dispuestos a hacer concesiones. La vida es demasiado insostenible y el mundo cambia a gran velocidad, plagado de conflictos, injusticias y tragedias. Establecer límites saludables y priorizar aquello que nos aporta bienestar es, en realidad, cuidar nuestra salud mental.
No es que los jóvenes no tengan ambición, sino que la enfocamos fuera del entorno laboral, hacia aquellas cosas que verdaderamente nos apasionan. Tampoco es que seamos vagos ni sigamos la ley del mínimo esfuerzo. La sociedad nos empuja a querer siempre más y más, pero aspirar a tener una vida tranquila, feliz y que nos satisfaga como personas es, en realidad, más que suficiente.
El éxito radica en encontrar un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida personal, priorizando aquello que nos aporta bienestar y estableciendo límites saludables. La generación de hoy está dispuesta a redefinir lo que significa ser exitoso y busca una forma de vida más equilibrada y sostenible.