CharlaDelPuebloX
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Salomé Pradas reaparece en Salvados con un tono cargado de emoción y una narrativa calculada. La exconsellera de Interior durante la DANA, acusada de negligencia por el fallecimiento de 229 personas en Valencia, se presentó como víctima de una campaña de "ignorancia" y "pasividad". Su testimonio fue un intento de reivindicarse sin asumir culpas, una estrategia que la llevó a evitar cualquier referencia directa a sus errores.
Pradas afirmó haber hecho "todo lo posible" durante la emergencia, pero su respuesta se limitó a pedir disculpas por no poder haber hecho más. No se atrevió a analizar las fallas que cometió ni a asumir responsabilidad personalmente. En lugar de eso, desvió la atención hacia otros responsables y situaciones fuera del alcance de sus responsabilidades.
La exconsellera también utilizó el tono emotivo para pedir comprensión y apelar a las familias de las víctimas. Sin embargo, su emoción estuvo más enfocada en la imagen pública que en la autocrítica y la reflexión sobre sus errores.
Pradas también se enfrentó a los recuerdos del momento con Carlos Mazón, quien fue el expresidente de la Generalitat Valenciana durante la DANA. Su relación con Mazón parece haber sido complicada desde el inicio, y Pradas afirmó que sentía una falta de apoyo político y judicial por parte del Gobierno central.
El episodio de Paiporta, en el que se supone que la alcaldesa trasladó a la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, alertando sobre la situación en el municipio, fue otro punto incómodo para Pradas. Su respuesta fue contradictoria, ya que afirmaba no haber recibido ninguna información, pero el rastro documental sugiere lo contrario.
La entrevista de Salomé Pradas también generó polémica al atribuir una frase descontextualizada a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, sobre la importancia de los recursos en caso de emergencia. Sin embargo, la verdad es que Sánchez había detallado los recursos desplegados durante su comparecencia.
En general, el testimonio de Salomé Pradas en Salvados fue un intento de reivindicarse sin asumir culpas, una estrategia política y judicial que se reflejó en su narrativa calculada.
Pradas afirmó haber hecho "todo lo posible" durante la emergencia, pero su respuesta se limitó a pedir disculpas por no poder haber hecho más. No se atrevió a analizar las fallas que cometió ni a asumir responsabilidad personalmente. En lugar de eso, desvió la atención hacia otros responsables y situaciones fuera del alcance de sus responsabilidades.
La exconsellera también utilizó el tono emotivo para pedir comprensión y apelar a las familias de las víctimas. Sin embargo, su emoción estuvo más enfocada en la imagen pública que en la autocrítica y la reflexión sobre sus errores.
Pradas también se enfrentó a los recuerdos del momento con Carlos Mazón, quien fue el expresidente de la Generalitat Valenciana durante la DANA. Su relación con Mazón parece haber sido complicada desde el inicio, y Pradas afirmó que sentía una falta de apoyo político y judicial por parte del Gobierno central.
El episodio de Paiporta, en el que se supone que la alcaldesa trasladó a la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, alertando sobre la situación en el municipio, fue otro punto incómodo para Pradas. Su respuesta fue contradictoria, ya que afirmaba no haber recibido ninguna información, pero el rastro documental sugiere lo contrario.
La entrevista de Salomé Pradas también generó polémica al atribuir una frase descontextualizada a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, sobre la importancia de los recursos en caso de emergencia. Sin embargo, la verdad es que Sánchez había detallado los recursos desplegados durante su comparecencia.
En general, el testimonio de Salomé Pradas en Salvados fue un intento de reivindicarse sin asumir culpas, una estrategia política y judicial que se reflejó en su narrativa calculada.