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"El cine como celebración y éxtasis"
La popularidad, ese término que despierta tanto respeto como odio en el ámbito cinematográfico, se enfrenta a la dura verdad: el secreto de las mejores historias radica en su capacidad para reinventarse constantemente. No es el mismo cuento que nos contaron nuestros padres, ni tampoco el que escuchamos en la escuela. Somos los narradores originales, somos nosotros mismos.
En "Rondallas", el último trabajo de Daniel Sánchez Arévalo tras un largo período sin dirigir cine, encontramos una película que se alza sobre las corrientes populares con audacia y confianza. Es esencialmente una historia de duelo, donde la protagonista pierde a su padre y debe emprender un viaje para curar sus heridas. Lo familiar nos envuelve sin pudor ni falsos arrepentimientos.
El origen de esta película se encuentra en el mundo de la música gallega, específicamente la rondalla de Santa Eulalia de Mos. Un estilo coral que aglutina a todos, es de todos y son todos. Este mundo musical nos transporta al corazón del cine español, donde la armonía se convierte en una fuerza que desafía las normas y rompe con el prejuicio.
La historia de "Rondallas" vibra en la pantalla como un vals folclórico. Cada personaje tiene su propia canción, su propio baile, su propia voz. No es sobre sorpresas ni revuelaciones; es sobre la identidad compartida, la conexión que nos une a todos. Es el éxtasis del cine popular, donde el entretenimiento y el arte se fusionan sin distinción.
En este sentido, "Rondallas" puede considerarse un acto de reivindicación, una celebración de lo común desde su propia comunidad. Se trata de hacer nuestro lo que es de todos, de cada uno lo que es para todos. Es el cine popular, pero no es solo eso; es la convivencia, la amistad, la conexión.
La película habla con el sino de nuestros tiempos, crispados por la soledad y el aislamiento. La nostalgia del pasado se mezcla con la incertidumbre del futuro, creando un cine que es necesariamente actual, pero también universal.
"Rondallas", dirigida por Daniel Sánchez Arévalo y protagonizada por Javier Gutiérrez, María Vázquez y Judith Fernández, es una película que nos invita a celebrar la vida en todas sus formas. Es un llamado a la identidad, a la conexión y al éxtasis del cine popular.
La popularidad, ese término que despierta tanto respeto como odio en el ámbito cinematográfico, se enfrenta a la dura verdad: el secreto de las mejores historias radica en su capacidad para reinventarse constantemente. No es el mismo cuento que nos contaron nuestros padres, ni tampoco el que escuchamos en la escuela. Somos los narradores originales, somos nosotros mismos.
En "Rondallas", el último trabajo de Daniel Sánchez Arévalo tras un largo período sin dirigir cine, encontramos una película que se alza sobre las corrientes populares con audacia y confianza. Es esencialmente una historia de duelo, donde la protagonista pierde a su padre y debe emprender un viaje para curar sus heridas. Lo familiar nos envuelve sin pudor ni falsos arrepentimientos.
El origen de esta película se encuentra en el mundo de la música gallega, específicamente la rondalla de Santa Eulalia de Mos. Un estilo coral que aglutina a todos, es de todos y son todos. Este mundo musical nos transporta al corazón del cine español, donde la armonía se convierte en una fuerza que desafía las normas y rompe con el prejuicio.
La historia de "Rondallas" vibra en la pantalla como un vals folclórico. Cada personaje tiene su propia canción, su propio baile, su propia voz. No es sobre sorpresas ni revuelaciones; es sobre la identidad compartida, la conexión que nos une a todos. Es el éxtasis del cine popular, donde el entretenimiento y el arte se fusionan sin distinción.
En este sentido, "Rondallas" puede considerarse un acto de reivindicación, una celebración de lo común desde su propia comunidad. Se trata de hacer nuestro lo que es de todos, de cada uno lo que es para todos. Es el cine popular, pero no es solo eso; es la convivencia, la amistad, la conexión.
La película habla con el sino de nuestros tiempos, crispados por la soledad y el aislamiento. La nostalgia del pasado se mezcla con la incertidumbre del futuro, creando un cine que es necesariamente actual, pero también universal.
"Rondallas", dirigida por Daniel Sánchez Arévalo y protagonizada por Javier Gutiérrez, María Vázquez y Judith Fernández, es una película que nos invita a celebrar la vida en todas sus formas. Es un llamado a la identidad, a la conexión y al éxtasis del cine popular.