La prohibición del acceso a menores de 16 años a las redes sociales: una medida que podría tener consecuencias inciertas
El primer ministro Pedro Sánchez ha ordenado la prohibición del acceso a los menores de 16 años a las redes sociales, obligación de que las plataformas implementen la verificación de edad y responsabilizar penalmente a los propietarios de contenidos. Pero ¿será esta medida efectiva para proteger la salud mental de nuestros jóvenes?
La Comisión Europea ya había advertido al gobierno de no poder imponer condiciones adicionales a las descritas en la ley europea de servicios digitales, la DSA. Sin embargo, Sánchez ha logrado obtener un respuesta mediática, aunque sin el apoyo de la Unión Europea.
El objetivo último de estos anuncios es claramente 2027, aunque nadie puede saber con certeza qué planeta habrá convertido España. Lo que está claro es que las redes sociales tienen consecuencias inciertas en la salud mental de los adolescentes. Los algoritmos seleccionan los contenidos que vemos y los que provocan más rabia se viralizan tres veces más, lo que puede generar dependencia y ansiedad, depresión y trastornos alimentarios.
El gobierno debe considerar regular el diseño y la navegación de las plataformas para mitigar estos efectos. Pero ¿será suficiente? La censura y la vigilancia pueden ser más dañinas que los contenidos inapropiados, como advierte Pável Durov, propietario de Telegram. Los anuncios de Sánchez parecen tener apariencia de fecha y su importancia se mide por la talla de sus enemigos.
En resumen, aunque la intención es proteger la salud mental de los jóvenes, hay mucha incertidumbre sobre si esta medida será efectiva. El camino que sigue el gobierno es difícil de predecir, pero lo que está claro es que las redes sociales siguen siendo un tema de debate y controversia.
El primer ministro Pedro Sánchez ha ordenado la prohibición del acceso a los menores de 16 años a las redes sociales, obligación de que las plataformas implementen la verificación de edad y responsabilizar penalmente a los propietarios de contenidos. Pero ¿será esta medida efectiva para proteger la salud mental de nuestros jóvenes?
La Comisión Europea ya había advertido al gobierno de no poder imponer condiciones adicionales a las descritas en la ley europea de servicios digitales, la DSA. Sin embargo, Sánchez ha logrado obtener un respuesta mediática, aunque sin el apoyo de la Unión Europea.
El objetivo último de estos anuncios es claramente 2027, aunque nadie puede saber con certeza qué planeta habrá convertido España. Lo que está claro es que las redes sociales tienen consecuencias inciertas en la salud mental de los adolescentes. Los algoritmos seleccionan los contenidos que vemos y los que provocan más rabia se viralizan tres veces más, lo que puede generar dependencia y ansiedad, depresión y trastornos alimentarios.
El gobierno debe considerar regular el diseño y la navegación de las plataformas para mitigar estos efectos. Pero ¿será suficiente? La censura y la vigilancia pueden ser más dañinas que los contenidos inapropiados, como advierte Pável Durov, propietario de Telegram. Los anuncios de Sánchez parecen tener apariencia de fecha y su importancia se mide por la talla de sus enemigos.
En resumen, aunque la intención es proteger la salud mental de los jóvenes, hay mucha incertidumbre sobre si esta medida será efectiva. El camino que sigue el gobierno es difícil de predecir, pero lo que está claro es que las redes sociales siguen siendo un tema de debate y controversia.