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El 85% de las mujeres españolas renuncian a sus carreras al convertirse en madres. El sesgo estructural y la falta de corresponsabilidad por el cuidado familiar son los principales obstáculos que enfrentan estas trabajadoras, lo que lleva a una disminución significativa en su vida laboral y personal.
La maternidad es un factor invisible que afecta duraderamente a las mujeres. El 54% de las encuestadas reconoce haberse sentido juzgada en el entorno laboral después de tener un hijo, mientras que el 44% se ha sentido menos valorada profesionalmente y ha recibido comentarios de sus compañeros que reforzaban ese juicio.
La falta de equidad en la organización familiar también es un tema candente. El 86% de las mujeres que conviven con pareja asume la principal responsabilidad de la organización familiar, lo que lleva a una sobrecarga mental y emocional. El 62% de las mujeres separadas menciona que la falta de reparto equitativo en la vida doméstica es el principal motivo por el que rompen con su pareja.
El impacto de la maternidad en la salud física y mental es alarmante. El 75% de las mujeres presenta síntomas de cansancio y malestar frecuentes, y casi una de cada cuatro ha sufrido ansiedad, depresión o problemas físicos. El 14% ha tenido que parar de trabajar de forma informal debido a la falta de apoyo emocional y el agotamiento.
La falta de corresponsabilidad en la vida familiar no solo afecta la salud mental y física de las mujeres, sino también su relación con su pareja. El 90% de las mujeres reconoce que sus relaciones sexuales han disminuido tras convertirse en madres, lo que puede llevar a una disminución en la conexión emocional con su pareja.
La Asociación Yo No Renunciado al Club de Malasmadres advierte que la conciliación sigue siendo "una asignatura pendiente" y que las madres trabajadoras siguen enfrentando obstáculos significativos para sostener el cuidado familiar. Es hora de reconocer los impactos invisibles de la maternidad y trabajar en la creación de un sistema más equitativo y apoyante para estas trabajadoras.
La maternidad es un factor invisible que afecta duraderamente a las mujeres. El 54% de las encuestadas reconoce haberse sentido juzgada en el entorno laboral después de tener un hijo, mientras que el 44% se ha sentido menos valorada profesionalmente y ha recibido comentarios de sus compañeros que reforzaban ese juicio.
La falta de equidad en la organización familiar también es un tema candente. El 86% de las mujeres que conviven con pareja asume la principal responsabilidad de la organización familiar, lo que lleva a una sobrecarga mental y emocional. El 62% de las mujeres separadas menciona que la falta de reparto equitativo en la vida doméstica es el principal motivo por el que rompen con su pareja.
El impacto de la maternidad en la salud física y mental es alarmante. El 75% de las mujeres presenta síntomas de cansancio y malestar frecuentes, y casi una de cada cuatro ha sufrido ansiedad, depresión o problemas físicos. El 14% ha tenido que parar de trabajar de forma informal debido a la falta de apoyo emocional y el agotamiento.
La falta de corresponsabilidad en la vida familiar no solo afecta la salud mental y física de las mujeres, sino también su relación con su pareja. El 90% de las mujeres reconoce que sus relaciones sexuales han disminuido tras convertirse en madres, lo que puede llevar a una disminución en la conexión emocional con su pareja.
La Asociación Yo No Renunciado al Club de Malasmadres advierte que la conciliación sigue siendo "una asignatura pendiente" y que las madres trabajadoras siguen enfrentando obstáculos significativos para sostener el cuidado familiar. Es hora de reconocer los impactos invisibles de la maternidad y trabajar en la creación de un sistema más equitativo y apoyante para estas trabajadoras.