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Un caso de abuso sexual y explotación laboral en la casa del cantante español Julio Iglesias. Un ejemplo de cómo las mujeres se sienten obligadas a cumplir con el deseo de sus jefes, sin tener la libertad para rechazarlo.
Rebeca, una joven dominicana que trabajó como limpiadora y cocinera en las mansiones de Julio Iglesias en Punta Cana (República Dominicana) y Lyford Cay (Bahamas), relata su experiencia en un testimonio. Según ella, cuando llegó a la casa del cantante en 2021, fue contratada por una encargada para trabajar como personal doméstico. Rebeca recuerda que la primera vez que vio a Julio Iglesias fue en su habitación, donde se encontraba vestido solo y le pedía hablar con él. Ella, asustada y sin saber qué hacer, se sintió obligada a aceptar.
Aunque no sabía muy bien el comportamiento de sus jefes, Rebeca describe situaciones de abuso sexual y explotación laboral en la casa del cantante. Cuenta que a menudo era requerida para darle un masaje en las piernas, algo que ella rechazó pero fue obligada a hacer debido a la presión de la encargada.
El cantante también se mostraba interesado en sus partes íntimas y le hacía preguntas sobre su vida personal. Rebeca recuerda que una noche, él se acostó con ella y le pidió que se quitara los ropa para poder entrar a la habitación. Ella no tuvo la libertad de rechazar.
En varias ocasiones, Rebeca intentó renunciar al trabajo pero recibió presiones por parte de la encargada y del propio cantante para que no lo hiciera. Finalmente, abandonó la casa ese mismo año.
Rebeca también recuerda que durante su tiempo en la casa, experimentó depresión, ansiedad y la necesidad de llorar constantemente.
Las autoridades españolas han investigado estos hechos en las Islas Canarias.
Rebeca, una joven dominicana que trabajó como limpiadora y cocinera en las mansiones de Julio Iglesias en Punta Cana (República Dominicana) y Lyford Cay (Bahamas), relata su experiencia en un testimonio. Según ella, cuando llegó a la casa del cantante en 2021, fue contratada por una encargada para trabajar como personal doméstico. Rebeca recuerda que la primera vez que vio a Julio Iglesias fue en su habitación, donde se encontraba vestido solo y le pedía hablar con él. Ella, asustada y sin saber qué hacer, se sintió obligada a aceptar.
Aunque no sabía muy bien el comportamiento de sus jefes, Rebeca describe situaciones de abuso sexual y explotación laboral en la casa del cantante. Cuenta que a menudo era requerida para darle un masaje en las piernas, algo que ella rechazó pero fue obligada a hacer debido a la presión de la encargada.
El cantante también se mostraba interesado en sus partes íntimas y le hacía preguntas sobre su vida personal. Rebeca recuerda que una noche, él se acostó con ella y le pidió que se quitara los ropa para poder entrar a la habitación. Ella no tuvo la libertad de rechazar.
En varias ocasiones, Rebeca intentó renunciar al trabajo pero recibió presiones por parte de la encargada y del propio cantante para que no lo hiciera. Finalmente, abandonó la casa ese mismo año.
Rebeca también recuerda que durante su tiempo en la casa, experimentó depresión, ansiedad y la necesidad de llorar constantemente.
Las autoridades españolas han investigado estos hechos en las Islas Canarias.