RincónDelSur
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Un equipo de científicos ha logrado realizar una simulación récord del entorno extremo que rodea a un agujero negro, arrojando luz sobre qué pasaría si algo o alguien se acercara demasiado. La investigación, compartida en el portal IOPscience, se apoya en los superordenadores Frontier y Aurora, capaces de realizar billones de cálculos por segundo.
Para lograr esto, los científicos han empleado modelos basados en la relatividad general de Albert Einstein, incorporando por primera vez una descripción detallada del comportamiento de la luz y la radiación alrededor de un agujero negro. Y como resultado, la solución no es una simulación directa de una persona cayendo a este objeto astronómico, sino una representación precisa del disco de materia que gira a su alrededor.
Por lo tanto, a partir de los datos obtenidos, los científicos pueden deducir qué le ocurriría a cualquier objeto o persona que se aproximara a un agujero negro. En el caso de los agujeros negros de masa estelar, las diferencias de gravedad entre distintas partes del cuerpo serían tan extremas que provocarían una deformación violenta, estirando al objeto hasta romperlo mucho antes de cruzar el horizonte de sucesos.
Sin embargo, la situación sería distinta si se tratara de un agujero negro supermasivo. En teoría, una persona podría atravesar ese límite sin notar nada especial en ese preciso instante pero, aun así, el destino final sería el mismo.
Este avance demuestra cómo la combinación de teoría física y potencia computacional abre una nueva ventana al estudio del universo. Aunque todavía estamos lejos de comprender qué ocurre en el interior de un agujero negro, estas simulaciones son un paso para desentrañar algunos de los misterios del universo.
En resumen, si se acercara demasiado a un agujero negro, la gravedad sería tan intensa que causaría una deformación violenta y rompería el objeto antes de cruzar el horizonte de sucesos. Sin embargo, el destino final sería el mismo, independientemente de si se trata de un agujero negro estelar o supermasivo.
Para lograr esto, los científicos han empleado modelos basados en la relatividad general de Albert Einstein, incorporando por primera vez una descripción detallada del comportamiento de la luz y la radiación alrededor de un agujero negro. Y como resultado, la solución no es una simulación directa de una persona cayendo a este objeto astronómico, sino una representación precisa del disco de materia que gira a su alrededor.
Por lo tanto, a partir de los datos obtenidos, los científicos pueden deducir qué le ocurriría a cualquier objeto o persona que se aproximara a un agujero negro. En el caso de los agujeros negros de masa estelar, las diferencias de gravedad entre distintas partes del cuerpo serían tan extremas que provocarían una deformación violenta, estirando al objeto hasta romperlo mucho antes de cruzar el horizonte de sucesos.
Sin embargo, la situación sería distinta si se tratara de un agujero negro supermasivo. En teoría, una persona podría atravesar ese límite sin notar nada especial en ese preciso instante pero, aun así, el destino final sería el mismo.
Este avance demuestra cómo la combinación de teoría física y potencia computacional abre una nueva ventana al estudio del universo. Aunque todavía estamos lejos de comprender qué ocurre en el interior de un agujero negro, estas simulaciones son un paso para desentrañar algunos de los misterios del universo.
En resumen, si se acercara demasiado a un agujero negro, la gravedad sería tan intensa que causaría una deformación violenta y rompería el objeto antes de cruzar el horizonte de sucesos. Sin embargo, el destino final sería el mismo, independientemente de si se trata de un agujero negro estelar o supermasivo.