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En un mundo donde la velocidad parece ser el objetivo supremo, Popeyes® sigue apostando por la calidad. La marca, que llegó a España en 2019 con su famoso pollo cajún, se ha consolidado como una de las opciones más destacadas para aquellos que buscan disfrutar de una comida auténtica y deliciosa.
El secreto del éxito de Popeyes® radica en su proceso de elaboración. Cada pieza de pollo se marina durante 12 horas en una mezcla de especias cajún, lo que permite que el sabor penetre de forma natural en la carne. Después, las piezas son rebozadas a mano siguiendo la receta original de Luisiana, manteniéndose intacta desde sus orígenes.
La elección de la materia prima también es fundamental. En España, el pollo procede de granjas locales, como Cataluña y Castilla y León, mientras que el aceite viene de Jaén, los vegetales frescos de Murcia y Navarra y la harina para el rebozado, de Huesca y Guadalajara. Esto permite trabajar con producto fresco a diario y garantizar un estándar constante de calidad y sabor en cada bocado.
En una época donde la "cutrificación" parece estar ganando terreno, Popeyes® defiende una forma de trabajo basada en el método, el tiempo y la dedicación. La marca no se deja llevar por la lógica de cortar procesos para ganar tiempo, sino que sigue apostando por la calidad y la excelencia en cada detalle.
La elección del pollo cajún es un ejemplo perfecto de esto. En lugar de ofrecer una versión simplificada o "asaltada", Popeyes® se compromete a mantener la receta original, sin atajos ni improvisaciones. Esto resulta en un producto que no solo está más rico y sabroso, sino que también es auténtico y autenticado.
En resumen, el éxito de Popeyes® radica en su apuesta por la calidad y la excelencia. En un mundo donde la velocidad puede parecer el objetivo supremo, esta marca se mantiene firme en su compromiso con el método, el tiempo y la dedicación. El resultado es una comida que no solo está más rica y sabrosa, sino también auténtica y autenticada.
El secreto del éxito de Popeyes® radica en su proceso de elaboración. Cada pieza de pollo se marina durante 12 horas en una mezcla de especias cajún, lo que permite que el sabor penetre de forma natural en la carne. Después, las piezas son rebozadas a mano siguiendo la receta original de Luisiana, manteniéndose intacta desde sus orígenes.
La elección de la materia prima también es fundamental. En España, el pollo procede de granjas locales, como Cataluña y Castilla y León, mientras que el aceite viene de Jaén, los vegetales frescos de Murcia y Navarra y la harina para el rebozado, de Huesca y Guadalajara. Esto permite trabajar con producto fresco a diario y garantizar un estándar constante de calidad y sabor en cada bocado.
En una época donde la "cutrificación" parece estar ganando terreno, Popeyes® defiende una forma de trabajo basada en el método, el tiempo y la dedicación. La marca no se deja llevar por la lógica de cortar procesos para ganar tiempo, sino que sigue apostando por la calidad y la excelencia en cada detalle.
La elección del pollo cajún es un ejemplo perfecto de esto. En lugar de ofrecer una versión simplificada o "asaltada", Popeyes® se compromete a mantener la receta original, sin atajos ni improvisaciones. Esto resulta en un producto que no solo está más rico y sabroso, sino que también es auténtico y autenticado.
En resumen, el éxito de Popeyes® radica en su apuesta por la calidad y la excelencia. En un mundo donde la velocidad puede parecer el objetivo supremo, esta marca se mantiene firme en su compromiso con el método, el tiempo y la dedicación. El resultado es una comida que no solo está más rica y sabrosa, sino también auténtica y autenticada.