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En el corazón del "vergel del mundo nuevo", donde la realidad parece haberse evaporado, nos encontramos con una realidad árida y desierta que nos mata de sed. Slavoj Zizek nos ofrece un libro titulado "Bienvenidos al desierto de lo real" que no tiene relación con Venezuela, pero que nos ayuda a ver la realidad tal como es: inhóspita y desoladora.
En las dunas de este desierto, defendíamos sin cuestiones la ONU, la UE, el multilateralismo y el derecho internacional. Lo considerábamos un ámbito incontestable, una textura que no necesitaba ser cuestionada. Pero en medio de esta "cursilada", surgieron los Trumpistas, ultraderechistas y reaccionarios que se unieron para desafiar su utopía retro.
Prometían devolver a los países a su grandeza, pero solo aplicaban esto a aquellos que ya lo eran. Seducían a la gente con promesas de industrias y riqueza material, "drill, baby, drill", y honraban al trabajador de cuello azul en trance de perder su identidad varonil, dándole aranceles por doquier. Se hacían visionarios, vociferando sus augurios: una nación blanca, todo lo grande es puro, las mujeres son criaturas encantadoras.
En este "desierto de lo real", la realidad se ha vuelto un árido paisaje que nos mata de sed. ¿Cómo podemos encontrar agua en esta desoladora tierra? ¿Cómo podemos sobrevivir en este mundo que parece haberse vuelto inhóspito? La respuesta puede estar en el libro de Slavoj Zizek, pero la pregunta sigue siendo: ¿qué pasará con nosotros si no encontramos una forma de sobrevivir en este desierto?
En las dunas de este desierto, defendíamos sin cuestiones la ONU, la UE, el multilateralismo y el derecho internacional. Lo considerábamos un ámbito incontestable, una textura que no necesitaba ser cuestionada. Pero en medio de esta "cursilada", surgieron los Trumpistas, ultraderechistas y reaccionarios que se unieron para desafiar su utopía retro.
Prometían devolver a los países a su grandeza, pero solo aplicaban esto a aquellos que ya lo eran. Seducían a la gente con promesas de industrias y riqueza material, "drill, baby, drill", y honraban al trabajador de cuello azul en trance de perder su identidad varonil, dándole aranceles por doquier. Se hacían visionarios, vociferando sus augurios: una nación blanca, todo lo grande es puro, las mujeres son criaturas encantadoras.
En este "desierto de lo real", la realidad se ha vuelto un árido paisaje que nos mata de sed. ¿Cómo podemos encontrar agua en esta desoladora tierra? ¿Cómo podemos sobrevivir en este mundo que parece haberse vuelto inhóspito? La respuesta puede estar en el libro de Slavoj Zizek, pero la pregunta sigue siendo: ¿qué pasará con nosotros si no encontramos una forma de sobrevivir en este desierto?