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El giro inesperado que ha tomado la situación política en Venezuela, donde Delcy Rodríguez, sucesora de Nicolás Maduro, parece estar trabajando a la orden de Estados Unidos. La detención y el interrogatorio de Alex Saab, testaferro de Maduro, y del empresario Raúl Gorrín, revelan una colaboración entre las fuerzas del Sebin chavista y el FBI estadounidense.
Esta cooperación habla por sí sola sobre cómo Delcy Rodríguez trabaja para satisfacer las demandas de la administración Trump. Desde que se produjo el golpe a Maduro, Rodríguez ha reorientado las exportaciones de petróleo crudo del país hacia Estados Unidos y ha reescrito la ley petrolera para atraer la inversión estadounidense.
El caso de Saab y Gorrín es el primer aliado destacado del régimen de Maduro que entra en el punto de mira legal de la administración provisional de Rodríguez. Su captura parece ser un gesto de cooperación con Estados Unidos, lo que ha desatado un conflicto dentro del "interinato" venezolano.
El primero protegido de Maduro que perdió poder fue Alex Saab, quien había sido destituido por Delcy Rodríguez a mediados de enero. Su captura parece haber permitido su arresto, lo que ha generado dos demandas civiles activas en su contra en el distrito sur de Florida.
Raúl Gorrín, por su parte, es un empresario venezolano acusado de blanqueo de capitales en Estados Unidos. Su trama de corrupción se habría ampliado a las divisas, con su presunta participación en ese mercado a través de dólares preferenciales que posteriormente eran trasladados a un sistema de lavado.
La detención de Saab y Gorrín también ha generado una nueva onda de cambios en la situación política cubana. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha anunciado que su gobierno está dispuesto a un diálogo con Estados Unidos para construir una relación "civilizada" y de "beneficio mutuo". Esto se hace desde una posición de respeto a la soberanía y autodeterminación del país caribeño, sin abordar temas que puedan entenderse como injerencias.
La colaboración entre Delcy Rodríguez y la administración Trump ha generado un impacto significativo en la situación política venezolana y cubana. La detención de Saab y Gorrín parece ser el comienzo de un nuevo capítulo en esta relación, que podría tener consecuencias importantes para ambos países y para la región.
Esta cooperación habla por sí sola sobre cómo Delcy Rodríguez trabaja para satisfacer las demandas de la administración Trump. Desde que se produjo el golpe a Maduro, Rodríguez ha reorientado las exportaciones de petróleo crudo del país hacia Estados Unidos y ha reescrito la ley petrolera para atraer la inversión estadounidense.
El caso de Saab y Gorrín es el primer aliado destacado del régimen de Maduro que entra en el punto de mira legal de la administración provisional de Rodríguez. Su captura parece ser un gesto de cooperación con Estados Unidos, lo que ha desatado un conflicto dentro del "interinato" venezolano.
El primero protegido de Maduro que perdió poder fue Alex Saab, quien había sido destituido por Delcy Rodríguez a mediados de enero. Su captura parece haber permitido su arresto, lo que ha generado dos demandas civiles activas en su contra en el distrito sur de Florida.
Raúl Gorrín, por su parte, es un empresario venezolano acusado de blanqueo de capitales en Estados Unidos. Su trama de corrupción se habría ampliado a las divisas, con su presunta participación en ese mercado a través de dólares preferenciales que posteriormente eran trasladados a un sistema de lavado.
La detención de Saab y Gorrín también ha generado una nueva onda de cambios en la situación política cubana. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha anunciado que su gobierno está dispuesto a un diálogo con Estados Unidos para construir una relación "civilizada" y de "beneficio mutuo". Esto se hace desde una posición de respeto a la soberanía y autodeterminación del país caribeño, sin abordar temas que puedan entenderse como injerencias.
La colaboración entre Delcy Rodríguez y la administración Trump ha generado un impacto significativo en la situación política venezolana y cubana. La detención de Saab y Gorrín parece ser el comienzo de un nuevo capítulo en esta relación, que podría tener consecuencias importantes para ambos países y para la región.