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La prohibición de las redes sociales a menores de 16 años ha generado una gran controversia entre los expertos en psicología y psiquiatría. Aunque algunos ven esta medida como un paso positivo hacia la protección de la salud mental de los jóvenes, otros consideran que no es suficiente para resolver el problema.
"Es una medida esperadísima", afirma Roger Ballescà, vicesecretario del Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya. "Pero no nos engañemos, no es suficiente la prohibición de acceso y con esta medida por si sola no resolveremos el problema". Según Ballescà, las redes sociales son un peligro absoluto a nivel mental, pero la pregunta es cómo se va a controlar esto en realidad.
La especialista en psiquiatría María del Pino Alonso también aboga por la prohibición, aunque destaca que no debe ser una medida única. "Las prohibiciones no suelen tener un efecto disuasorio", afirma. "A veces es al contario". En su lugar, Alonso propone educar a los adultos sobre el uso correcto de las redes sociales y cómo estos pueden influir en la salud mental de los jóvenes.
Mercè Madre, coordinadora de consultas externas de la Unidad de Conductas Adictivas del Hospital de Sant Pau, considera que "es una medida efectiva (si se hace correctamente)" porque los algoritmos de las redes sociales están hechos para ser adictivos y las personas más vulnerables tienen un mayor riesgo.
Sin embargo, no todos están de acuerdo. Benedikt Amann, psiquiatra e investigador del Hospital del Mar, cree que "debemos ir en esta dirección" pero admite que no sabe si será una medida efectiva. Amann destaca la necesidad de controlar el contenido violento en las redes sociales.
El debate científico sobre la relación entre las redes sociales y los problemas de salud mental entre los niños y adolescentes sigue abierto. Algunos expertos, como el psicólogo social norteamericano Jonathan Haidt, sostienen una relación directa entre el uso de las redes sociales y los trastornos de la conducta alimentaria y las conductas autolesivas.
En Cataluña, Josep Matalí, responsable de psicología infantil y juvenil de Sant Joan de Déu, ha matizado esta causalidad directa. "En las redes sociales y videojuegos hay algoritmos pensados para que nos quedemos dedicándole tiempo", explica. "Nos tocan la zona de refuerzo y crean problemas adictivos en las personas vulnerables".
"Es una medida esperadísima", afirma Roger Ballescà, vicesecretario del Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya. "Pero no nos engañemos, no es suficiente la prohibición de acceso y con esta medida por si sola no resolveremos el problema". Según Ballescà, las redes sociales son un peligro absoluto a nivel mental, pero la pregunta es cómo se va a controlar esto en realidad.
La especialista en psiquiatría María del Pino Alonso también aboga por la prohibición, aunque destaca que no debe ser una medida única. "Las prohibiciones no suelen tener un efecto disuasorio", afirma. "A veces es al contario". En su lugar, Alonso propone educar a los adultos sobre el uso correcto de las redes sociales y cómo estos pueden influir en la salud mental de los jóvenes.
Mercè Madre, coordinadora de consultas externas de la Unidad de Conductas Adictivas del Hospital de Sant Pau, considera que "es una medida efectiva (si se hace correctamente)" porque los algoritmos de las redes sociales están hechos para ser adictivos y las personas más vulnerables tienen un mayor riesgo.
Sin embargo, no todos están de acuerdo. Benedikt Amann, psiquiatra e investigador del Hospital del Mar, cree que "debemos ir en esta dirección" pero admite que no sabe si será una medida efectiva. Amann destaca la necesidad de controlar el contenido violento en las redes sociales.
El debate científico sobre la relación entre las redes sociales y los problemas de salud mental entre los niños y adolescentes sigue abierto. Algunos expertos, como el psicólogo social norteamericano Jonathan Haidt, sostienen una relación directa entre el uso de las redes sociales y los trastornos de la conducta alimentaria y las conductas autolesivas.
En Cataluña, Josep Matalí, responsable de psicología infantil y juvenil de Sant Joan de Déu, ha matizado esta causalidad directa. "En las redes sociales y videojuegos hay algoritmos pensados para que nos quedemos dedicándole tiempo", explica. "Nos tocan la zona de refuerzo y crean problemas adictivos en las personas vulnerables".