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"El cine europeo vela a sí mismo": Joachim Trier y Oliver Laxe se llevan los galardones técnicos del Cine Europeo
La noche berlinesa, conocida por su caótico descontrol y improvisación, quedó atrapada en una red de tradición y respeto por la historia del cine europeo. La Academia del Cine Europeo no se dejó llevar por la euforia y el entusiasmo, sino que optó por honrar a los grandes maestros del cine independiente escandinavo y su legado.
Joachim Trier, director de "Valor sentimental", se llevó cinco galardones técnicos, incluyendo el Mejor Director, Mejor Guion, Mejor Actor (Stellan Skarsgård) y Mejor Actuación Feminina (Renate Reinsve). La película noruega triunfó en todas las categorías técnicas, consolidando su posición como una de las grandes obras del cine europeo.
En el mismo estadio, Oliver Laxe, director de "Sirat", logró imponerse con sus cinco galardones técnicos, incluyendo Mejor Fotografía, Mejor Montaje, Mejor Sonido y Mejor Diseño de Producción. La película galleca se convirtió en la gran rivalidad del año, al igual que "Valor sentimental", aunque esta última fue la más triunfadora.
La noche berlinesa también vio a Tardes de soledad, documental de Albert Serra, como una de las opciones fuertes para Mejor Película y Mejor Documental. Sin embargo, la cinta se llevó un vacío, y el galardón se fue a parar a Fiume o Morte!, una película croata que sorprendió a todos.
En un momento en el que Europa mira hacia sus extremos y fronteras con la represión y violencia avanzando, los ganadores del Cine Europeo tomaron el pulso de la política. Jafar Panahi, director iraní, llamó a la unidad de los ciudadanos y recordó que "el silencio en tiempos de crimen no es neutralidad". Liv Ullmann y Alice Rohrwacher también se dejaron llevar por la política, con Ulmann recordando que el cine puede ser una herramienta para entender quiénes somos y por qué estamos aquí, mientras que Rohrwacher instó a los espectadores a ser obstinados y oponerse a quienes se posicionan del lado de la guerra y el extractivismo.
En medio de tanto énfasis en la tradición y la política, el cine europeo no olvidó celebrar su propia belleza y creatividad. Un simple accidente, película iraní que ganó la Palma de Oro en Cannes, se fue sin galardones, dejando al Cine Europeo con una sensación de vacío.
En cualquier caso, el premio más importante del noche, el Mejor Director, se llevó Joachim Trier, quien recordó su adolescencia y cómo la caída del Muro de Berlín cambiaron su vida. Un llamado a la unidad de los ciudadanos, el cineasta noruego concluyó: "Hay que mantener el cine vivo".
La noche berlinesa, conocida por su caótico descontrol y improvisación, quedó atrapada en una red de tradición y respeto por la historia del cine europeo. La Academia del Cine Europeo no se dejó llevar por la euforia y el entusiasmo, sino que optó por honrar a los grandes maestros del cine independiente escandinavo y su legado.
Joachim Trier, director de "Valor sentimental", se llevó cinco galardones técnicos, incluyendo el Mejor Director, Mejor Guion, Mejor Actor (Stellan Skarsgård) y Mejor Actuación Feminina (Renate Reinsve). La película noruega triunfó en todas las categorías técnicas, consolidando su posición como una de las grandes obras del cine europeo.
En el mismo estadio, Oliver Laxe, director de "Sirat", logró imponerse con sus cinco galardones técnicos, incluyendo Mejor Fotografía, Mejor Montaje, Mejor Sonido y Mejor Diseño de Producción. La película galleca se convirtió en la gran rivalidad del año, al igual que "Valor sentimental", aunque esta última fue la más triunfadora.
La noche berlinesa también vio a Tardes de soledad, documental de Albert Serra, como una de las opciones fuertes para Mejor Película y Mejor Documental. Sin embargo, la cinta se llevó un vacío, y el galardón se fue a parar a Fiume o Morte!, una película croata que sorprendió a todos.
En un momento en el que Europa mira hacia sus extremos y fronteras con la represión y violencia avanzando, los ganadores del Cine Europeo tomaron el pulso de la política. Jafar Panahi, director iraní, llamó a la unidad de los ciudadanos y recordó que "el silencio en tiempos de crimen no es neutralidad". Liv Ullmann y Alice Rohrwacher también se dejaron llevar por la política, con Ulmann recordando que el cine puede ser una herramienta para entender quiénes somos y por qué estamos aquí, mientras que Rohrwacher instó a los espectadores a ser obstinados y oponerse a quienes se posicionan del lado de la guerra y el extractivismo.
En medio de tanto énfasis en la tradición y la política, el cine europeo no olvidó celebrar su propia belleza y creatividad. Un simple accidente, película iraní que ganó la Palma de Oro en Cannes, se fue sin galardones, dejando al Cine Europeo con una sensación de vacío.
En cualquier caso, el premio más importante del noche, el Mejor Director, se llevó Joachim Trier, quien recordó su adolescencia y cómo la caída del Muro de Berlín cambiaron su vida. Un llamado a la unidad de los ciudadanos, el cineasta noruego concluyó: "Hay que mantener el cine vivo".