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En una noche berlinesa marcada por la tradición y la firmeza, el cine europeo conoció a un director que dominó todos los galardones técnicos. Joachim Trier, heredero natural de la tradición del cine independiente escandinavo, llevó por delante a su competencia en una gala que dejó sin sorpresa a nadie.
La noche de Valor sentimental, una película noruega dirigida por Trier y producida con talento por los actores Stellan Skarsgård y Renate Reinsve, coronó al cineasta escandinavo con cinco premios técnicos. La película consiguió triunfar en todas las categorías que participó, desde Mejor fotografía hasta Mejor diseño de producción, sin dejarse sorprender por ningún galardón.
También el director gallego Oliver Laxe logró una gran victoria con su película Sirat, que consiguió imponerse en todas las categorías técnicas. La cinta española triunfó en Mejor montaje, Mejor sonido y Mejor cásting, dejando a la competencia en el segundo escalón del palmarés.
La gala también tuvo su momento político, con discursos de las ganadoras de los premios honoríficos Liv Ullmann y Alice Rohrwacher. La noruega calificó al mundo como "extraño" y "aterrador", mientras que la italiana instó a los espectadores a ser "obstinados" y "oponerse" a quien se posiciona del lado de la guerra, las armas y el extractivismo.
En medio de la tradición y la política, también hubo una referencia a la represión en Irán y a la necesidad de que los cineastas y artistas no guarden silencio. Joachim Trier recordó su adolescencia coincidente con la caída del Muro de Berlín y llamó a la unidad de los ciudadanos, mientras que Liv Ullmann calificó el mundo como "difícil de arreglar" y "extraño".
La noche berlinesa fue una cumbre para el cine europeo, que dejó sin sorpresa a nadie. La tradición se convirtió en firmeza, mientras que la política se convirtió en un momento de reflexión sobre el mundo actual.
La noche de Valor sentimental, una película noruega dirigida por Trier y producida con talento por los actores Stellan Skarsgård y Renate Reinsve, coronó al cineasta escandinavo con cinco premios técnicos. La película consiguió triunfar en todas las categorías que participó, desde Mejor fotografía hasta Mejor diseño de producción, sin dejarse sorprender por ningún galardón.
También el director gallego Oliver Laxe logró una gran victoria con su película Sirat, que consiguió imponerse en todas las categorías técnicas. La cinta española triunfó en Mejor montaje, Mejor sonido y Mejor cásting, dejando a la competencia en el segundo escalón del palmarés.
La gala también tuvo su momento político, con discursos de las ganadoras de los premios honoríficos Liv Ullmann y Alice Rohrwacher. La noruega calificó al mundo como "extraño" y "aterrador", mientras que la italiana instó a los espectadores a ser "obstinados" y "oponerse" a quien se posiciona del lado de la guerra, las armas y el extractivismo.
En medio de la tradición y la política, también hubo una referencia a la represión en Irán y a la necesidad de que los cineastas y artistas no guarden silencio. Joachim Trier recordó su adolescencia coincidente con la caída del Muro de Berlín y llamó a la unidad de los ciudadanos, mientras que Liv Ullmann calificó el mundo como "difícil de arreglar" y "extraño".
La noche berlinesa fue una cumbre para el cine europeo, que dejó sin sorpresa a nadie. La tradición se convirtió en firmeza, mientras que la política se convirtió en un momento de reflexión sobre el mundo actual.