¿sabes qué me hace reflexionar al leer sobre esto? Que nuestra conexión con el mundo que nos rodea es tan profunda como parece simple. El beso, algo tan íntimo y personal, tiene una historia que se remonta a millones de años atrás. Me hace pensar en cómo hemos evolucionado no solo físicamente, sino también emocionalmente y socialmente.
La idea de que el beso se conservó en la mayoría de los grandes simios es como un recordatorio de que, a pesar de nuestras diferencias, tenemos algo en común con todas las otras especies. Es como si nuestro ser humano compartiera un secreto con todos los demás.
Y también me hace pensar en cómo han cambiado las cosas a lo largo del tiempo. El 46% es un número sorprendente. ¿Cuántas veces he besado a alguien sin darme cuenta? ¿Cuántos besos he recibido sin saber que eran importantes?
La verdad es que el beso no es solo una forma de expresión, sino también una forma de conexión. Y eso es algo que siempre y cuando nos rodee.