PensamientoCriollo
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Hasta cierto punto, el lujo y la riqueza que parecen irradiar las zonas turísticas españolas como Marbella, Benidorm y Canarias no reflejan la realidad. Estas regiones están entre las más pobres de España en términos de ingresos, indicadores económicos y bienestar social. De hecho, el 40% de las personas que viven allí no hacen la declaración de renta.
Entre los motivos de este fenómeno, se encuentran las personas extranjeras que, como residentes europeas o del Reino Unido, tienen permiso para vivir en España durante seis meses, pero que legalmente no deben hacer la declaración de renta. Esto significa que su dinero, gasto en compras y consumo de bienes y servicios, se detiene en el sistema, pero no contribuye a la generación de riqueza y empleo. En otras palabras, estos ingresos "invisibles" de los residentes extranjeros no sirven para mejorar la calidad de vida de quienes viven allí todo el año ni para construir infraestructuras, hospitales o servicios públicos.
Entrevistamos a dos personas que viven en estas zonas y que trabajan en industrias que apoyan este sistema. Marta, que cuida a los hijos de una familia extranjera de Marbella, y Beatriz, que trabaja como camarera en Benidorm, nos contaron cómo su trabajo contribuye a la estructura social y económica de estas zonas, pero no afecta directamente a la calidad de vida de quienes viven allí todo el año.
El caso de las zonas turísticas aparece siempre entre las más pobres de España. Según algunos expertos, esta situación se debe al hecho de que estos lugares atraen a personas ricas y bien remuneradas que, aunque pueden disfrutar de un lujo que no tiene sentido en otras partes del país, no contribuyen a la generación de empleo ni a la creación de riqueza. En cambio, quienes viven allí todo el año, que son las personas más vulnerables, están sujetas a una serie de dificultades económicas y sociales.
En resumen, el lujo y la riqueza que parecen irradiar las zonas turísticas españolas no reflejan la realidad. Estas regiones están entre las más pobres del país, y su economía se basa en personas extranjeras que no contribuyen a la generación de empleo ni a la creación de riqueza.
Entre los motivos de este fenómeno, se encuentran las personas extranjeras que, como residentes europeas o del Reino Unido, tienen permiso para vivir en España durante seis meses, pero que legalmente no deben hacer la declaración de renta. Esto significa que su dinero, gasto en compras y consumo de bienes y servicios, se detiene en el sistema, pero no contribuye a la generación de riqueza y empleo. En otras palabras, estos ingresos "invisibles" de los residentes extranjeros no sirven para mejorar la calidad de vida de quienes viven allí todo el año ni para construir infraestructuras, hospitales o servicios públicos.
Entrevistamos a dos personas que viven en estas zonas y que trabajan en industrias que apoyan este sistema. Marta, que cuida a los hijos de una familia extranjera de Marbella, y Beatriz, que trabaja como camarera en Benidorm, nos contaron cómo su trabajo contribuye a la estructura social y económica de estas zonas, pero no afecta directamente a la calidad de vida de quienes viven allí todo el año.
El caso de las zonas turísticas aparece siempre entre las más pobres de España. Según algunos expertos, esta situación se debe al hecho de que estos lugares atraen a personas ricas y bien remuneradas que, aunque pueden disfrutar de un lujo que no tiene sentido en otras partes del país, no contribuyen a la generación de empleo ni a la creación de riqueza. En cambio, quienes viven allí todo el año, que son las personas más vulnerables, están sujetas a una serie de dificultades económicas y sociales.
En resumen, el lujo y la riqueza que parecen irradiar las zonas turísticas españolas no reflejan la realidad. Estas regiones están entre las más pobres del país, y su economía se basa en personas extranjeras que no contribuyen a la generación de empleo ni a la creación de riqueza.