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Ariadna y Barbazul, la ópera sinfónica del maestro Paul Dukas, se estrenó ayer en el Teatro Real con una dirección musical magistral de Pinchas Steinberg.
El 80 años cumplidos, el maestro israelí se ha redecido para enfrentar un desafío orquestal tan complejo como la ópera de Dukas. La partitura exige una gran intensidad sonora y una precisión absoluta en cada detalle, lo cual Steinberg ha logrado con maestría.
La actuación de Paula Murrihy como Ariadna resultó destacada. La mezzosoprano irlandesa brilló en su debut en el papel principal, ofreciendo un timbre bello y una interpretación admirable.
La nodriza Silvia Tro Santafé, en cambio, fue una sorpresa con su actuación. La mezzosoprana valenciana se destacó con garra y poderío en un repertorio completamente distinto.
El bajo Gianluca Buratto resultó ideal como Barbazul, con una voz cavernosa que envolvió al público en la trágica historia del cuento de Perrault.
La producción escénica, dirigida por Àlex Ollé, fue brillante y eficaz. La colaboración entre el director y el maestro Steinberg resultó perfecta, creando un ambiente que envolvió al público en la ópera.
La iluminación de Urs Schönebaum, el vestuario de Josep Abril Janer y la escenografía de Alfons Flores fueron fundamentales para crear una atmósfera adecuada a la trágica historia del cuento.
En resumen, el estreno de Ariadna y Barbazul en el Teatro Real fue un éxito rotundo. La dirección musical magistral de Pinchas Steinberg y la actuación destacada de Paula Murrihy y Gianluca Buratto hicieron que la ópera resultara una experiencia inolvidable para el público.
El 80 años cumplidos, el maestro israelí se ha redecido para enfrentar un desafío orquestal tan complejo como la ópera de Dukas. La partitura exige una gran intensidad sonora y una precisión absoluta en cada detalle, lo cual Steinberg ha logrado con maestría.
La actuación de Paula Murrihy como Ariadna resultó destacada. La mezzosoprano irlandesa brilló en su debut en el papel principal, ofreciendo un timbre bello y una interpretación admirable.
La nodriza Silvia Tro Santafé, en cambio, fue una sorpresa con su actuación. La mezzosoprana valenciana se destacó con garra y poderío en un repertorio completamente distinto.
El bajo Gianluca Buratto resultó ideal como Barbazul, con una voz cavernosa que envolvió al público en la trágica historia del cuento de Perrault.
La producción escénica, dirigida por Àlex Ollé, fue brillante y eficaz. La colaboración entre el director y el maestro Steinberg resultó perfecta, creando un ambiente que envolvió al público en la ópera.
La iluminación de Urs Schönebaum, el vestuario de Josep Abril Janer y la escenografía de Alfons Flores fueron fundamentales para crear una atmósfera adecuada a la trágica historia del cuento.
En resumen, el estreno de Ariadna y Barbazul en el Teatro Real fue un éxito rotundo. La dirección musical magistral de Pinchas Steinberg y la actuación destacada de Paula Murrihy y Gianluca Buratto hicieron que la ópera resultara una experiencia inolvidable para el público.